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Caroll-Ann Blanchette, investigadora de la Universidad de Montreal, encontró una rutina de entrenamiento cerebral que en 4 semanas provoca este cambio en adultos mayores

La especialista canadiense documentó beneficios inesperados en personas mayores de 60 años tras un programa breve de estimulación mental.

Un cerebro de más de 60 años todavía guarda sorpresas para la ciencia. Una investigadora de la Universidad de Montreal, Caroll-Ann Blanchette, diseñó una rutina de entrenamiento cerebral que en solo 4 semanas provoca un cambio en adultos mayores: reduce el tiempo de reacción y activa habilidades que nadie entrenó de forma directa.

El hallazgo llega en un estudio publicado en el Journal of Cognitive Enhancement, con adultos jóvenes y mayores de 60 años como grupos de comparación. Los participantes alternaron dos modalidades —doble tarea y n-back— y solo el grupo de mayor edad mostró una transferencia lejana de beneficios entre funciones cognitivas distintas.

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¿Qué encontró Caroll-Ann Blanchette en su estudio sobre el cerebro adulto?

La investigadora identificó que los adultos mayores de 60 años, tras completar el entrenamiento, mejoraron en tareas que jamás practicaron de forma directa. Este fenómeno, conocido como transferencia lejana, no apareció en los participantes jóvenes del estudio, lo que sugiere una diferencia clave asociada al envejecimiento cerebral.

El estudio se ejecutó en el Centro EPIC del Instituto de Cardiología de Montreal, bajo la supervisión directa de Blanchette y su equipo. Cada participante completó seis sesiones de entre 45 y 60 minutos a lo largo de 4 semanas, con evaluaciones neuropsicológicas previas que descartaron alteraciones cognitivas

Quienes entrenaron memoria de trabajo con el ejercicio n-back también mejoraron su capacidad para coordinar varias acciones al mismo tiempo. Blanchette y su equipo destacan que este cruce de habilidades abre una vía distinta para diseñar programas de estimulación cognitiva en la vejez.

Los adultos mayores además redujeron su tiempo de reacción en cerca de 90 milisegundos tras las seis sesiones de entrenamiento. Esa cifra, según los investigadores, refleja una gestión más eficiente de la atención y del procesamiento de información en el cerebro envejecido.

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Adultos mayores reducen su tiempo de reacción en 90 milisegundos con esta rutina. (Facebook: @Neuralink)

¿Por qué el cerebro adulto se beneficia más que el joven?

El equipo de Caroll-Ann Blanchette plantea que el cerebro envejecido compensa la pérdida de especialización con el reclutamiento de más regiones cerebrales. Esa reorganización explicaría por qué los adultos mayores lograron beneficios más amplios que los jóvenes en la misma rutina de entrenamiento cerebral.

El envejecimiento reduce la especialización de ciertas funciones cognitivas, así que el cerebro moviliza recursos adicionales. Regiones prefrontales vinculadas a la planificación, la atención y la toma de decisiones asumen un papel más activo durante este proceso, según los autores del estudio.

Estudios previos de neuroimagen respaldan esta hipótesis al registrar patrones de activación más extensos en personas mayores frente a tareas complejas. Los investigadores de la Universidad de Montreal advierten, sin embargo, que la explicación todavía requiere confirmación con técnicas de imagen cerebral.

¿Qué implica este cambio en adultos mayores para prevenir el deterioro cognitivo?

Los resultados de Blanchette sugieren que los programas más efectivos combinan distintos tipos de ejercicios en lugar de centrarse en una sola habilidad. “Hay que variar el entrenamiento para mantener o mejorar la función cognitiva”, afirmó la investigadora de la Universidad de Montreal.

El estudio reconoce límites: la intervención duró solo 4 semanas y no incluyó un grupo control pasivo. Por eso los autores no pueden precisar cuánto tiempo persisten los beneficios observados en los adultos mayores participantes.

La Universidad de Montreal planea extender esta línea de investigación a personas con mayor riesgo de deterioro cognitivo, incluidas aquellas con insuficiencia cardíaca. Entre el 40% y el 60% de estos pacientes presenta algún grado de alteración cognitiva, un dato que sitúa a este grupo como prioridad para Blanchette y su equipo.

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