Usar una olla de presión ahorra tiempo y dinero en la cocina, ya que los alimentos se cuecen en su propio jugo y conservan mejor sus nutrientes. Pero antes de sellarla, hay un paso clave que muchas veces se pasa por alto: el momento exacto en el que conviene cerrar la tapa.
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¿Por qué no hay que tapar la olla de presión antes de tiempo?
Según explica un artículo especializado en cocina, las legumbres sueltan impurezas en forma de espuma apenas empiezan a hervir. Por eso, lo recomendable es esperar a que comiencen a hervir antes de cerrar la olla. La razón es sencilla: si esas impurezas quedan atrapadas dentro de la olla ya cerrada, pueden terminar obstruyendo las válvulas de seguridad por dentro.
Esto también se podría tener en cuenta al preparar pozole, ya que el maíz cacahuazintle que se usa para el pozole libera un tipo de espuma similar al hervir, producto de su almidón. Aplicando el mismo criterio que recomienda la fuente para las legumbres, conviene dejar que rompa hervor con la olla destapada antes de cerrarla, para poder retirar esa espuma y evitar que llegue a las válvulas.

¿Cómo evitar accidentes al usar la olla de presión? Recomendaciones y errores frecuentes
Más allá de cuándo cerrarla, hay otras precauciones básicas para un uso seguro. Es importante tener en cuenta que nunca hay que abrir la olla mientras tiene presión: primero hay que retirarla del fuego y esperar a que bajen los anillos, o a que deje de salir vapor por la válvula, según el modelo. Si cuesta abrirla, lo mejor es esperar unos minutos más, ya que esa resistencia suele indicar que todavía hay presión —y por lo tanto, vapor y líquido a temperatura muy alta— dentro.
Para bajar la presión más rápido, se puede meter la olla caliente al fregadero y enfriarla bajo el chorro de agua fría; al bajar la temperatura, pierde presión con mayor velocidad.
Hay otros errores frecuentes que también comprometen la seguridad de la olla. Uno de los más comunes es llenarla por encima de dos tercios de su capacidad: siempre hay que dejar un tercio vacío para que el vapor tenga espacio, y con legumbres o arroces que espuman, lo recomendable es llenar solo hasta la mitad. Otro riesgo es cocinar alimentos que puedan obstruir las válvulas, como lentejas de piel fina, que pueden subir y taponar la chimenea de la válvula; en esos casos conviene mezclar con cuidado y no llenar en exceso.
Forzar el cierre cuando la tapa no encaja con suavidad es otro error a evitar: antes de insistir, hay que revisar que la junta esté en su sitio, limpia y bien colocada, ya que forzarla puede deformar el aro de cierre de forma permanente. Tampoco conviene mantener la olla a fuego muy fuerte una vez que ya alcanzó presión —cuando pita o el indicador sube, el fuego debe bajarse al mínimo, porque mantenerlo alto desgasta los sellos y gasta más recursos de los necesarios. Por último, la junta nunca debe reemplazarse por una de otro modelo u otra olla, ya que cada una tiene un diámetro y un perfil específicos: lo correcto es usar siempre recambios oficiales de la marca.
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