Manuel Retana Parra tiene 30 años, nació en Texas (Estados Unidos) y creció en San Miguel de Allende, Guanajuato. Hoy lidera el equipo que desarrolló el equipo de emergencia para los astronautas de la misión Artemis II de la NASA, la misión que llevó a cuatro tripulantes a sobrevolar la Luna en abril de 2026 y llegar más lejos que cualquier persona en la historia de la humanidad.
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¿Cómo llegó este ingeniero mexicano a trabajar en la NASA?
El camino de Retana no fue sencillo. Su familia, originaria de Durango, emigró a Estados Unidos, aunque su madre regresó a México con él cuando aún era bebé. Creció entre Durango y Guanajuato, sin hablar inglés y sin imaginar que Florida, donde está el centro espacial de la NASA, era un lugar al que algún día llegaría.
A los 15 años volvió a Estados Unidos. Con el apoyo de su tía y más de diez becas académicas terminó la preparatoria y la universidad. Estudió ingeniería mecánica en la Universidad de Nevada en Reno y luego hizo una maestría en ingeniería aeronáutica y astronáutica en Stanford.
Antes de ser admitido como pasante en el Centro Espacial Johnson de Houston, fue rechazado once veces, contó en entrevista con CNN. Tenía 20 años cuando finalmente entró. Pasó cinco años como pasante trabajando en distintas áreas — pirotecnia para separación de naves, operaciones de la Estación Espacial Internacional y robótica — hasta que en 2020 lo contrataron formalmente como gerente de proyectos.

¿Qué desarrolló el equipo de Manuel Retana para la misión Artemis II?
Actualmente, el ingeniero que creció en Guanajuato lidera un grupo de 15 ingenieros responsables de diseñar y construir equipos de emergencia para los astronautas y las naves espaciales.
Para Artemis II, su equipo desarrolló durante aproximadamente cinco años un total de 46 piezas, entre ellas:
- 5 máscaras
- 16 cartuchos contra fuego
- 24 prefiltros
- 1 filtro comehumo de Orion (OSEF) para limpiar la nave de humo y ceniza
Las máscaras funcionan durante ocho horas y tienen un costo de alrededor de 20.000 dólares cada una. El filtro OSEF, que pesa cerca de 8 kilos, opera por cuatro horas y cuesta aproximadamente 250.000 dólares. El proceso no estuvo libre de obstáculos: en 2023 las máscaras se rompieron y debieron rediseñarse. Recién en 2025 entregaron el equipo completo.
Según contó este ingeniero de Guanajuato a CNN, cree que la clave para resolver problemas complejos durante su trabajo en la NASA ha sido el "ingenio mexicano“, encontrando soluciones sencillas y eficientes.
Retana, quien tiene doble nacionalidad pero se identifica como mexicano, ya apunta a Artemis III. Su próximo sueño, sin embargo, está en la Tierra: inspirar a jóvenes y dedicarse a la docencia. “No se me olvida de dónde vengo”, dice.
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