Si preparas salsas en casa, lograr la textura correcta de la salsa blanca suele ser uno de los mayores retos. Larousse Cocina lo resume en su guía con trucos gastronómicos para la elaboración y conservación de salsas caseras con una regla clara: “Para obtener una salsa parcialmente espesa a base de roux, ésta deberá contener un 6% de harina y la misma cantidad de mantequilla”.
Llevado a la cocina, la misma guía detalla que, en el caso de una bechamel, “por cada litro de leche, deberán ser 60 g de harina y 60 g de mantequilla”. A su vez, aclara que el roux es la mezcla cocida de ambos ingredientes.
Sin embargo, cuando la preparación lleva crema e ingredientes crudos y ácidos, como higo, jugo de limón o piña, es común que se corte. Para evitar los coágulos, la recomendación es cocer la crema a fuego bajo con un poco de harina antes de integrar el ingrediente ácido.
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¿Cuánto duran la salsa blanca y otras salsas caseras en refrigeración?
De acuerdo con Larousse Cocina, la vida útil depende de los ingredientes:

¿Cómo evitar que se corten salsas caseras como la mayonesa y la holandesa?
Estas emulsiones de huevo y grasa suelen cortarse por el calor o por exceso de aceite. Para rescatarlas o prevenirlo:
En las salsas oscuras, que parten de un caldo de res, ternera o caza, Larousse Cocina sugiere, además de tener en cuenta los materiales con los que se cocina, una taza de caldo por cada 10 o 20 gramos de harina, según el espesor que busques. En cambio, con ingredientes acuosos como el jitomate, puedes usar el horno para evaporar el agua o sumar fécula de maíz.
Si preparas salsas con anticipación, anota la fecha en cada recipiente y respeta sus tiempos de conservación para evitar riesgos.
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