En medio del ritmo acelerado de ciudades como la Ciudad de México (CDMX), el estrés se ha vuelto parte de la vida cotidiana; sin embargo, especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) advierten que no todo el estrés es negativo y que, bien entendido, puede incluso ser útil para enfrentar los retos diarios.
El estrés es una reacción natural del cuerpo ante situaciones que percibimos como desafiantes o fuera de nuestro control, es decir, funciona como un mecanismo de defensa que nos ayuda a adaptarnos.
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¿Por qué no siempre es malo?
De acuerdo con expertos de la UNAM, existen dos tipos principales:
- Eustrés (estrés positivo): es el que motiva y activa. Por ejemplo, antes de un examen, una entrevista de trabajo o un evento importante
- Distrés (estrés negativo): es el que se prolonga y genera desgaste físico y emocional
La diferencia clave está en la duración y en cómo lo enfrentamos. Cuando el estrés es breve, puede mejorar el rendimiento; cuando se vuelve constante, comienza a afectar la salud.
¿Cuándo el estrés se vuelve un problema para la salud?
El estrés deja de ser funcional cuando se mantiene por largos periodos o cuando la persona no logra recuperar su equilibrio. En ese momento, el cuerpo continúa liberando cortisol, una hormona que, en exceso, puede afectar funciones mentales.
Entre las principales señales de alerta están:
- Problemas de concentración y memoria
- Irritabilidad o cambios de ánimo
- Dificultad para dormir
- Cansancio constante
A nivel emocional, puede derivar en ansiedad o depresión. Por ejemplo, la ansiedad suele presentarse con preocupación constante y nerviosismo, mientras que la depresión puede incluir tristeza persistente, falta de interés en actividades y alteraciones en el apetito.
Estres laboral que tal andan tus emociones
¿Cómo afecta el estrés al cuerpo?
También puede provocar síntomas físicos que muchas veces se confunden con otras enfermedades:
- Dolor de cabeza o muscular
- Problemas gastrointestinales como gastritis o colitis
- Palpitaciones o dolor en el pecho
- Dificultad para respirar
- Sensación de hormigueo o debilidad
En algunos casos, estos síntomas pueden generar más preocupación, creando un círculo que intensifica el estrés.
Tres pasos clave para controlar el estrés
Especialistas recomiendan un enfoque práctico para evitar que el estrés se vuelva crónico:
- Identificar los estresores: detectar qué situaciones generan tensión (trabajo, tráfico, problemas personales)
- Reconocer las reacciones: observar cómo responde el cuerpo y las emociones ante esas situaciones
- Actuar para recuperar el equilibrio: cambiar hábitos o buscar herramientas que ayuden a manejarlo
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Entre las estrategias más recomendadas están:
- Hacer ejercicio regularmente
- Practicar meditación o yoga
- Mantener rutinas de sueño
- Buscar apoyo psicológico
En un entorno exigente, entender el estrés y aprender a gestionarlo no solo ayuda a sentirse mejor, sino que también previene problemas de salud a largo plazo.
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