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Twitter: thandojo
26 abril, 2021
Redacción ADN40
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Perrito sigue esperando a su dueño en el hospital, murió de COVID-19

Esta emocionante historia se viralizó en las redes sociales. Se trata de un perrito que esperó a su dueño por 3 meses, luego de que muriera por COVID-19.

La memoria de un perrito, hará que nunca pueda olvidar completamente a su dueño. Así lo demostró esta mascota de Wuhan, que esperó a su amo 3 meses, luego de que muriera por COVID-19.

Por qué los perros no pueden olvidar a sus dueños

Un perrito puede sufrir realmente ante cambios inesperados de su vida. Algunos vivencian depresión, estrés e incluso la muerte. Esto se debe a que cuentan con dos tipos de memoria, una inmediata y otra asociativa de largo plazo.

La memoria de corto plazo se resetea cada unos 20 segundos, por eso si tu perro acaba de masticar unos zoquetes, no servirá de nada que lo regañes dos horas después, pues ya no se acordará de lo que hizo.

Pero su memoria asociativa de largo plazo les permite vincular recuerdos de otros individuos que conocen, lugares donde hay comida, juguetes, trucos, y por supuesto, a su dueño.

Un perrito nunca olvidará a su dueño, podrá recordar lo que ese amo le hacía sentir, sus gestos y movimientos, con su mirada, su voz y su olor, es un recuerdo que permanece siempre en tu mascota. Y es lo que le sucedió al perrito de la China, cuyo amo murió por COVID-19.

El perrito que espera a su dueño muerto por COVID-19

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El hecho ocurrió en el mismo epicentro de la COVID-19, Wuhan. Allí, un habitante de la ciudad, ingresó al Taikang Hospital, por tener síntomas de coronavirus. El mismo día que ingresó un perro mestizo de siete años, permaneció en la salida del edificio. Días después el cuadro se complicó, y una neumonía terminó por matar al dueño de Xiaobao.

La historia se conoció gracias a una comerciante cercana al hospital, que conoció los hechos y lo compartió. Wu Cuifen, cuenta que ‘Xiaobao’ ('Pequeño tesoro') fue increíblemente leal. Cuando ingresó a buscar al hospital, el personal se lo llevó lejos para tratar de despistarlo, y él siempre volvía.

Wu Cuifen se encariñó con el perrito, “Primero me familiaricé con el perro y, después, lo traje a la tienda. Cada mañana, cuando abría, Xiaobao estaba allí esperándome, lo alimentaba hasta que me despedía al final de cada día”, cuenta la mujer.

Hoy Xiaobao busca una nueva familia que le dé el cariño que necesita, luego de la pérdida que le dejó el COVID-19 y que nunca pudo superar.

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Gm

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