La ciencia está de fiesta con la revelación del abuelito de los ajolotes por los investigadores de la Facultad de Estudios Superiores Zaragoza (FES) de la UNAM.
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Según los especialistas, lo bautizaron formalmente como “Ambystoma quetzalcoatli”, y es considerada la primera salamandra fósil de México con el registro más antiguo del país que podría ocultar el secreto de la “juventud eterna”.

¿Dónde encontraron el fósil de ajolote en México?
Para sorpresa de muchos, su origen no fue en Xochimilco, ya que este espécimen habitó en Santa María Amajac del municipio de Atotonilco el Grande en Hidalgo hace unos 4 millones de años, durante el Plioceno tardío —que destaca por el enfriamiento global progresivo, una intensa actividad tectónica y los cambios más importantes de la evolución humana—.
Se dice que guarda el “secreto de la juventud eterna” debido a dos cosas, a su anatomía y a que el descubrimiento por la paleontología es excepcional, ya que los fósiles fueron hallados completos y articulados, algo sumamente raro ya que los huesos de estos anfibios son delgados y frágiles.

¿Cómo es el abuelito de los ajolotes de Hidalgo?
Sus rasgos anatómicos son únicos, ya que gracias a las tomografías computarizadas se descubrió que el abuelito ajolote tenía 17 vértebras troncales, mientras que los actuales tienen 16 o menos.
Asimismo, existen diferencias marcadas en el cráneo y el paladar, además de que el fósil confirmó tener neotenia que es la capacidad de conservar características de bebé aún en la adultez, como las branquias externas.
Cabe destacar que esta peculiaridad no es reciente, sino que ya existía en los ajolotes mexicanos hace millones de años.
¿Es reciente el descubrimiento del fósil del ajolote?
Lo más impresionante es que los restos no fueron desenterrados ayer, sino que se recolectaron a principios de los 2000 por el Grupo de Investigación Paleobotánica de la FES Zaragoza, donde permanecieron en su colección por casi tres décadas sin analizarse a fondo.
Fue hasta que los investigadores Jorge A. Herrera-Flores y María Patricia Velasco-de León retomaron el caso con tecnología moderna como escaneos 3D y tomografías.
¿Dónde habitaba el abuelito de los ajolotes?
Para ser exactos, su ecosistema se ubicaba en el antiguo lago de montaña, no cualquier charco. Este se formó por una interrupción temporal del río Amajac y llegó a tener una extensión de 85 kilómetros cuadrados.
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