La música puede hacer mucho más agradable todo tipo de trayecto al conducir. Sin embargo, las canciones que escuchas también pueden influir en la forma de manejar. Y es que cuando una canción es rápida, intensa o suena a un volumen alto, algunas personas pueden acelerar o perder concentración sin notarlo.
Diversos estudios relacionan el ritmo musical con cambios en la velocidad, el esfuerzo mental y el control del vehículo. Esto no significa que una canción provoque por sí sola un accidente, pero sí puede convertirse en una distracción cuando el camino exige mayor atención.
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¿Por qué la música puede hacer que aceleres?
El psicólogo Warren Brodsky analizó la conducción con canciones lentas, moderadas y rápidas. En las pruebas con simulador, los participantes aumentaron la velocidad conforme subía el ritmo de la música.
En el mismo estudio se descubrió que conducir más rápido comenzaba a sentirse normal. Con los temas acelerados también se registraron más errores:
- Pasarse semáforos en rojo
- Salirse del carril
- Cruzar las líneas de la vía
- Tener colisiones dentro del simulador
Según Brodsky, la música y la conducción compiten por la atención. Mientras más estímulos procesa el cerebro, menos concentración queda para calcular la velocidad y responder a lo que ocurre en el camino.
¿Qué pasa con las canciones de más de 120 BPM?
Los BPM (beats per minute o pulsaciones por minuto) miden el ritmo de una canción. En varias investigaciones, la música que supera los 120 BPM se utilizó para representar temas de ritmo rápido y evaluar si podían influir en la forma de conducir.
Uno de esos trabajos, titulado Efecto de escuchar música en el estado fisiológico, la carga mental y el desempeño al conducir según el temperamento del conductor, analizó a 20 estudiantes. Los participantes que escucharon rock de más de 120 BPM registraron:
- Más cambios de velocidad.
- Más cruces involuntarios de carril.
- Mayor ritmo cardiaco.
- Un incremento en la carga o esfuerzo mental.
Aun así, los propios estudios advierten que los 120 BPM no representan un límite absoluto entre una canción “segura” y otra “riesgosa”. El comportamiento del conductor también depende de factores como el volumen de la música, el tráfico, las condiciones del camino y la experiencia al volante.

¿El metal, el techno o el rock son peligrosos?
Aunque estilos como el metal, el techno o el rock suelen incluir canciones de ritmo acelerado, la evidencia científica no demuestra que provoquen una conducción riesgosa en todas las personas.
De hecho, el estudio realizado con 20 participantes tuvo un alcance limitado, ya que solo comparó la conducción con rock rápido, música tranquila y sin música. En otra investigación, realizada con 69 conductores, se observó que un volumen elevado aumentaba el esfuerzo mental, aunque los participantes lograban mantener un desempeño similar al volante.
En la misma línea, Fernández-Da Lama y Brenlla revisaron 46 investigaciones para un artículo publicado en CienciAmérica. Su conclusión fue que la música rápida, intensa o a un volumen elevado puede favorecer un aumento de la velocidad y afectar el control del vehículo, aunque los resultados sobre el tiempo de reacción no fueron consistentes entre los distintos estudios.
¿Escuchar música muy fuerte también afecta?
Más allá del ritmo de una canción, el volumen también puede influir durante la conducción. Cuando la música está demasiado alta, resulta más difícil escuchar sirenas, claxon, alertas del propio automóvil u otros sonidos importantes del entorno.
En ese sentido, la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras de Estados Unidos (NHTSA) señala que la música de fondo puede interferir con algunas advertencias sonoras del vehículo. A ello se suma otra fuente de distracción: buscar una canción, cambiar la lista de reproducción o manipular los controles mientras el auto está en movimiento obliga a apartar la vista del camino o retirar una mano del volante.
¿Cómo escuchar música sin descuidar el camino?
Escuchar música mientras se conduce no implica necesariamente un mayor riesgo, siempre que se adopten algunas precauciones. Entre las principales recomendaciones están:
- Preparar la lista de reproducción antes de iniciar el viaje.
- Mantener un volumen que permita escuchar sirenas y otros sonidos del entorno.
- Reducir el volumen en cruces, zonas de tráfico intenso o condiciones complicadas.
- Evitar cambiar canciones mientras el vehículo está en movimiento.
- Preferir música de ritmo tranquilo cuando el camino requiera mayor concentración.
- Apagar la música si interfiere con la atención al conducir.
Aunque bajar el volumen al estacionarse no mejora la visibilidad, sí reduce la cantidad de estímulos que procesa el cerebro. Cuando la conducción exige un mayor nivel de atención, disminuir las distracciones puede contribuir a reaccionar con mayor rapidez.
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