Batopilas, en el estado de Chihuahua, es un destino que parece suspendido en el tiempo. Este Pueblo Mágico se encuentra en el corazón de la Sierra Tarahumara, dentro de una de las barrancas más profundas de México, y llegar hasta ahí ya forma parte de la experiencia. El trayecto combina ferrocarril, carreteras escénicas y miradores naturales que anticipan lo que espera al visitante: un poblado pequeño y cargado de historia.
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Un viaje por México que atraviesa la Sierra Tarahumara
La aventura comienza a bordo del ferrocarril Chepe, uno de los recorridos más famosos del país, hasta llegar a Creel. Desde ahí, el camino continúa por carretera durante aproximadamente tres horas, en una ruta de baja velocidad marcada por curvas constantes y vistas que superan los 1700 metros de profundidad. Es un recorrido por cañones, montañas y miradores naturales que convierten el trayecto en uno de los más espectaculares de México.
Para quienes salen desde la ciudad de Chihuahua, el viaje es de cerca de 398 kilómetros y puede realizarse por dos rutas principales, ya sea vía Creel o por Nonoava y Norogachi. Al tratarse de caminos de montaña, siempre conviene revisar el estado de las carreteras antes de emprender el viaje.
Un pasado minero que marcó su identidad
El origen de Batopilas se remonta a inicios del siglo XVIII, cuando se descubrieron importantes yacimientos de plata que transformaron la zona en un centro minero de gran relevancia. Su nombre, que en lengua tarahumara significa “Río encajonado”, refleja el entorno natural donde se asienta el poblado.
Durante su época de mayor esplendor, llegó a concentrar miles de habitantes y fue una de las primeras localidades del país en contar con energía eléctrica, solo después de la Ciudad de México.
Hoy tiene poco más de mil residentes, pero conserva huellas claras de ese pasado próspero. Casonas, haciendas y edificios de los siglos XVIII y XIX siguen en pie y muchos han sido adaptados como hoteles boutique, lo que permite al visitante alojarse en espacios cargados de historia.
¿Qué ver, qué probar y por qué quedarse en Batopilas?
Además del paisaje y la arquitectura, Batopilas ofrece atractivos culturales y gastronómicos que completan la experiencia. Entre los sitios imperdibles se encuentran:
- Las Barrancas del Cobre y sus miradores naturales
- La Misión de Santo Ángel Custodio de Satevó
- La Iglesia de la Virgen del Carmen
- Antiguas haciendas y casonas históricas
- El Museo comunitario Entrañas de Plata
No faltan la machaca, el chile con queso, las tortillas de harina y el caldo de papa con queso, además de bebidas tradicionales como el sotol, el tesgüino o los licores artesanales de la región. Para los amantes del dulce, los postres a base de leche y nuez son imperdibles.
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