El lunes 31 de agosto de 2026 los estudiantes de México volvieron a las aulas y, después de las vacaciones, recuperar la rutina de sueño puede ser un desafío. Frente a esto, cuidar la higiene del sueño con hábitos saludables puede hacer el cambio en el regreso a clases.
Nemours KidsHealth, un sitio web educativo en línea dedicado a la salud, el comportamiento y el desarrollo infantil y adolescente, detalla cuáles son algunas de esas maneras en que puedes ayudar a tu hijo a descansar mejor, con acciones durante todo el día.
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Buen descanso: ¿Qué tener en cuenta durante el día para que los niños descansen mejor?
La higiene del sueño empieza mucho antes de llegar a la cama. Según KidsHealth, conviene tener en cuenta los siguientes aspectos:
- Evitar la cafeína: la ingesta de café está desaconsejada en niños pequeños. Los adolescentes, en cambio, pueden tomar una pequeña cantidad, pero idealmente no deberían tomarlo después de las 3 de la tarde aproximadamente, para evitar que la cafeína perjudique el descanso.
- Limitar las siestas: si los niños toman siestas diurnas, es probable que se desvelen durante la noche por falta de sueño, explica la web especializada. Por lo tanto, a menos que el estudiante necesite recuperar sueño por alguna situación particular, entonces es mejor dejar el descanso para la noche.
- Practicar ejercicio físico: la actividad física es una gran aliada para el descanso. y puede contribuir a una mejora del sueño siempre que se practique durante el día, indica KidsHealth.
- Planificar el día para que los niños descansen lo suficiente: tanto niños como adolescentes necesitan dormir varias horas por la noche, por lo que fijar una rutina que contemple la cantidad de horas necesarias es útil.

¿Qué tener en cuenta antes de ir a dormir y al levantarse para que los niños descansen mejor?
Otros hábitos que ayudan a mejorar el descanso durante el regreso a clases son los siguientes:
- Mantener una rutina por la noche: incluso antes de dormir conviene conservar algunas actividades cotidianas que se repitan habitualmente. Tomar una ducha, escuchar música relajante y hacer estiramientos son solo algunos ejemplos de acciones que pueden ayudar al niño a relajarse antes de ir a dormir.
- Acostarse todos los días a la misma hora: esto ayuda a restablecer el ritmo circadiano y a que la melatonina (conocida como la hormona del sueño) se libere justo antes de ir a la cama.
- Limitar las pantallas: las luces intensas y la luz azul de los aparatos electrónicos pueden alterar el sueño. Por eso, preferir luces tenues y cálidas por la noche son acciones que contribuyen al buen descanso. KidsHealth sugiere evitar las pantallas al menos una hora antes de ir a la cama.
- Mantener el dormitorio en condiciones propicias para el descanso: hacer que la habitación esté en silencio, fresca y oscura facilita el descanso.
- Levantarse de la cama si el sueño no llega: si el niño sigue despierto media hora después de acostarse, mejor que se levante y haga algo relajante o aburrido para recuperar la sensación de somnolencia.
- Tomar sol poco después de levantarse: los hábitos de higiene del sueño continúan incluso cuando la noche termina y los niños se levantan para ir a clases. “Ver la luz del sol (o cualquier otra luz intensa) poco después de despertarse permite al cerebro saber que es hora de ralentizar la producción de melatonina y empezar a prepararse para el día”, explica la web especializada.
Si todos estos hábitos para mejorar el descanso de los niños son nuevos, entonces adoptarlos poco a poco es la alternativa más viable, recomienda KidsHealth. Y si los estudiantes continúan sin dormir lo suficiente, lo recomendable es hablar con un profesional.
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