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¿En qué se fueron más de 21 mil mdd de Dos Bocas? La polémica cuenta de las “refinerías hechizas”

Un análisis pone bajo la lupa el costo de Dos Bocas y hace una polémica cuenta con pequeñas instalaciones clandestinas: el resultado abre un fuerte debate sobre dinero, producción y eficiencia.

La refinería de Dos Bocas vuelve a estar en el centro de la discusión por una comparación que pone sobre la mesa algo que suele perderse entre cifras y presupuestos: ¿qué se obtiene realmente a cambio de una inversión de miles de millones de dólares?

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En un análisis realizado, toma como referencia el costo de la refinería Olmeca y lo contrasta con estimaciones sobre pequeñas instalaciones clandestinas de procesamiento de hidrocarburos, conocidas en el video como “refinerías hechizas”.

Dos Bocas: de los 8 mil millones de dólares a más de 21 mil millones

Cuando se presentó el proyecto de Dos Bocas, una de las cifras que acompañó a la obra fue un presupuesto cercano a 8 mil millones de dólares.

Conforme avanzó la construcción, sin embargo, el costo aumentó y la cifra comenzó a alejarse de aquella estimación inicial.

Más de 21 mil millones de dólares, ese monto es el que permite construir el ejercicio que después lleva a las llamadas refinerías hechizas”.

Y aquí está el punto que hace que la comparación resulte tan llamativa: si una instalación mucho más pequeña costara alrededor de 500 millones de dólares, ¿cuántas podrían financiarse con una cantidad equivalente a la destinada a Dos Bocas?

¿Qué son las “refinerías hechizas”?

Antes de hacer continuar, queremos explicarle sobre el término “Refinerías hechizas”, el cual se utiliza para referirse a pequeñas instalaciones clandestinas relacionadas con el procesamiento ilegal de hidrocarburos.

Teniendo este contexto, seguimos con el análisis el cual toma como referencia una inversión aproximada de 500 millones de dólares por instalación, considerando infraestructura como tanques, almacenamiento, transporte y otros elementos.

Es importante aclararlo: esa cantidad es una estimación utilizada para el ejercicio, no un costo oficial establecido para este tipo de instalaciones; con esa base comienza la operación que da pie a la polémica.

La cuenta que pone a Dos Bocas frente a 42 instalaciones

Si cada una de esas instalaciones costara aproximadamente 500 millones de dólares, el análisis plantea que una inversión equivalente a los más de 21 mil millones atribuidos a Dos Bocas alcanzaría para construir unas 42.

Pero el verdadero impacto de la comparación aparece cuando entra en juego la producción, el periodista toma como referencia una capacidad de aproximadamente 14 mil barriles diarios por instalación, al multiplicarla por 42, el resultado es de 588 mil barriles diarios.

Ahí aparece el contraste: esa cifra sería más de cuatro veces los 144 mil barriles diarios utilizados como referencia para Dos Bocas en el propio ejercicio.

Y es precisamente esta diferencia la que el análisis utiliza para cuestionar la relación entre el dinero invertido y la capacidad de procesamiento.

¿Qué quiere decir esta comparación?

La cuenta intenta mostrar un escenario hipotético: si una cantidad similar de dinero se repartiera entre instalaciones de menor escala, el resultado podría ser una capacidad de procesamiento mayor, al menos sobre el papel.

Esto no significa que existan 42 “refinerías hechizas” operando en México ni que produzcan actualmente 588 mil barriles diarios, sino de una proyección construida a partir de las estimaciones utilizadas por el periodista.

Y tampoco significa que una instalación clandestina sea equivalente a una refinería industrial como Dos Bocas.

Entonces, ¿cuánto procesa Dos Bocas?

Aquí es donde conviene separar capacidad de producción real.

Los 144 mil barriles diarios utilizados en el análisis corresponden a una cifra de referencia para la comparación, pero una refinería no necesariamente procesa el mismo volumen todos los días.

El nivel de operación puede cambiar por mantenimiento, disponibilidad de crudo, condiciones técnicas y otros factores.

Por eso, si la pregunta es qué tan eficiente resulta Dos Bocas, no basta con tomar una cifra de producción y enfrentarla contra otra.

También hay que considerar cuánto costó la infraestructura, cuál es su capacidad instalada y cuánto está procesando efectivamente.

Y ahí es justamente donde la polémica alrededor de la refinería vuelve a tomar fuerza.

¿Por qué Dos Bocas sigue bajo la lupa?

La refinería Olmeca fue presentada como una pieza clave de la estrategia energética del gobierno de López Obrador, su objetivo era aumentar la capacidad de refinación de México y ayudar a reducir la dependencia de combustibles importados.

Por eso, el costo de la obra no puede separarse de la expectativa que la acompañó desde el principio.

La pregunta no es únicamente cuánto costó Dos Bocas, sino qué resultados está entregando a cambio de esa inversión.

El verdadero debate está en Dos Bocas y en si los resultados de la refinería corresponden con las expectativas que justificaron su construcción.

Mientras tanto, la pregunta permanece sobre la mesa: Después de una inversión que ya rebasa ampliamente el presupuesto original, ¿Dos Bocas está dando los resultados que México esperaba?

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