El océano es el escudo térmico natural del planeta Tierra que está a punto de colapsar, confirmó el último reporte sobre el calor extremo de la ONU en el marco del Día Meteorológico Mundial.
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En las últimas décadas se detectó que el 91% del calor global se va al mar, lo que es equivalente al 18 veces el consumo de energía de toda la humanidad durante un año.
Además, el estudio confirmó que los 11 años entre 2015 y 2025 fueron los más cálidos desde que hay registros. De hecho, el periodo pasado fue el segundo o tercero más caluroso con una temperatura media global de 1.43°C.
De 0.2ºC, pasó a 0.35ºC, un acelerador que superó el límite de internacional establecido en el Acuerdo de París de 2015 de 1.5ºC, el cual “restringe” el calentamiento global con respecto a los niveles preindustriales de 1850 a 1900.
¿Cómo afecta actualmente el cambio climático?
A pesar de que La Niña suele enfriar temporalmente el planeta, el fenómeno no logró cubrir el planeta, generando que casi el 90% del océano sufriera una ola de calor marina en 2025.
El reporte puntualizó que estos eventos no solo dañan ecosistemas marinos, también alimentan tormentas tropicales y empeoran la pérdida de hielo en los polos.
En tierra las consecuencias son devastadoras, pues las olas de calor propician incendios forestales, sequías, ciclones e inundaciones; fenómenos que causaron la muerte de miles de personas además de afectaciones económicas multimillonarias.
Autoridades internacionales envían un ultimátum ante el cambio climático
António Guterres, secretario general de la ONU, lanzó un mensaje contundente:
Asimismo, la autoridad subrayó la gravedad del momento, pues la humanidad ya “soportó” los 11 años más calurosos de la historia, los cuales ya no son una coincidencia, sino un llamado a la acción.
Esto no solo genera incomodidad ambiental, alteran los patrones de enfermedades como el dengue y amplía el riesgo térmico. De hecho, la contingencia es tal, que se registró que apenas la mitad de los países cuentan con sistemas de alerta temprana adaptados a las necesidades sanitarias.
“En esta era de guerras, el estrés climático también revela otra verdad: nuestra adicción a los combustibles fósiles está desestabilizando tanto el clima como la seguridad global. El informe de hoy debería llevar una etiqueta de advertencia: el caos climático se acelera y la demora es mortal”,
— concluyó Guterres.
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