El mal olor de pies suele asociarse de forma automática con el sudor. Diego, ingeniero químico y divulgador en el canal Renovando con ideas, expone que el verdadero origen del olor está en el desequilibrio de las bacterias que viven en la piel.
Según su explicación, algunos productos de uso frecuente, como talcos o desodorantes específicos para pies, pueden alterar la microbiota natural y facilitar que proliferen bacterias responsables del mal olor.
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El papel de la microbiota: El sudor no es el culpable
La piel alberga una comunidad de bacterias beneficiosas conocida como microbiota cutánea. Estas bacterias cumplen una función protectora frente a hongos e infecciones. El sudor, por sí solo, no tiene olor fuerte. El problema aparece cuando ciertos microorganismos se alimentan de ese sudor y generan compuestos que sí desprenden mal olor.
El ingeniero explica que el uso continuo de talcos y sprays desodorantes puede romper ese equilibrio natural. Al debilitar la microbiota protectora, las bacterias y hongos presentes en el calzado encuentran un entorno favorable para multiplicarse. El resultado se nota especialmente el día que la persona deja de usar esos productos: el olor se intensifica porque la piel pierde parte de su defensa natural.
Por qué algunos productos pueden empeorar el mal olor de pies
El uso diario de productos muy agresivos para la piel puede crear una dependencia involuntaria. Mientras se aplican, el olor parece controlado. Sin embargo, al suspender su uso, el desequilibrio bacteriano queda expuesto.
Según la explicación del experto, el foco del problema no está en el pie en sí, sino en el ecosistema que se forma entre piel, sudor y calzado. El interior de los zapatos retiene humedad y calor, un escenario ideal para que hongos y bacterias se desarrollen si no existe un control adecuado.
Hábitos para controlar el olor de forma natural
El ingeniero propone medidas básicas que buscan proteger la microbiota y reducir la proliferación de microorganismos en el calzado.
- Lavar los pies a diario con agua y jabón suave
- Secar con cuidado, sobre todo entre los dedos
- Usar calcetines limpios cada día
- Aplicar ácido bórico en el interior del calzado, no en la piel
El ácido bórico actúa como agente de control para hongos y bacterias dentro del zapato, que es donde suele originarse el problema.
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