La investigación por una denuncia de agresión sexual en la Universidad de Cornell, ubicada en Ithaca, Nueva York, volvió a abrirse en septiembre de 2026, casi dos años después de que una estudiante reportara un incidente ocurrido en una casa de la fraternidad Chi Phi.
El caso involucra una denuncia presentada en 2024, una investigación universitaria, un proceso disciplinario interno, una demanda civil presentada este mes y, ahora, una nueva revisión por parte de la Fiscalía del condado de Tompkins, Nueva York.
Pero ¿cómo llegó el caso hasta este punto? Esta es la cronología de la investigación por agresión sexual en Cornell y los principales momentos que han marcado el proceso.
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19 de octubre de 2024: se reporta una agresión sexual en Chi Phi
Todo comenzó en octubre de 2024; de acuerdo con documentos de Cornell, el 19 de octubre se reportó una agresión sexual en la casa del capítulo Xi de la fraternidad Chi Phi, ubicada en el campus de la universidad.
A partir de ahí comenzaron dos caminos distintos: por un lado, la investigación de las autoridades; por otro, el proceso disciplinario de la propia universidad.
Pero la investigación penal tendría un primer desenlace que, casi dos años después, volvería a ponerse bajo la lupa.
Noviembre de 2024: la Fiscalía decide no presentar cargos
Tras revisar la información disponible, la Fiscalía del condado de Tompkins decidió no presentar cargos penales en noviembre de 2024.
De acuerdo con la explicación que el fiscal Matthew Van Houten dio posteriormente, su oficina consideró que la declaración que recibió en ese momento no aportaba elementos suficientes para presentar cargos.
La decisión significó que el caso no avanzó entonces por la vía penal; sin embargo, Cornell continuó con su propio proceso, independiente de la Fiscalía.
2024: Cornell toma medidas contra Chi Phi
Mientras la investigación penal no avanzaba, Cornell tomó medidas dentro del campus.
La universidad cerró el capítulo Xi de Chi Phi y lo dejó vetado del campus después de los hechos denunciados.
Además, Cornell inició su propio procedimiento para determinar qué medidas correspondían respecto de los estudiantes involucrados.
Aquí comienza una parte importante de la historia: que no hubiera cargos penales no significaba que el caso hubiera terminado dentro de la universidad.
2024-2026: Cornell lleva el caso por la vía disciplinaria
Cornell informó que sus oficinas de derechos civiles y de conducta estudiantil investigaron y adjudicaron las acusaciones.
Durante el proceso hubo medidas provisionales y restricciones para algunos estudiantes, mientras un panel integrado por profesores y personal capacitado revisaba las pruebas.
¿El resultado? Cornell confirmó que se impusieron distintas sanciones, entre ellas expulsiones y suspensiones.
La universidad no hizo públicos los expedientes individuales debido a las normas de privacidad que protegen la información disciplinaria de los estudiantes.
Así que, aunque la vía penal había quedado detenida, el caso seguía teniendo consecuencias dentro de Cornell.
Septiembre de 2026: el caso vuelve a los tribunales
Casi dos años después de los hechos denunciados, el caso volvió a tomar fuerza, luego de que una exestudiante de Cornell, identificada como Jane Doe en los documentos judiciales para proteger su identidad, presentó una demanda civil relacionada con lo ocurrido en la fraternidad.
En ella señala a Cornell, organizaciones relacionadas con Chi Phi y siete hombres, a quienes acusa de haber participado en la agresión sexual.
La demanda también cuestiona la respuesta que recibió después de denunciar lo ocurrido.
Pero hay una diferencia fundamental: una demanda civil contiene acusaciones y no equivale a una condena penal, y esta vez, el caso no se quedaría únicamente en los tribunales civiles.
28 de septiembre de 2026: la investigación penal vuelve a abrirse
El giro llegó el 28 de septiembre de 2026; el fiscal del condado de Tompkins, Matthew Van Houten, anunció que su oficina reabriría la investigación penal sobre los hechos ocurridos en 2024.
La Fiscalía informó que pretende presentar la evidencia ante un gran jurado, que tendrá que determinar si existen elementos suficientes para avanzar con una acusación penal.
Es decir, después de casi dos años sin cargos penales, el caso vuelve a estar bajo investigación.
Hasta ese momento, ninguna de las personas señaladas había sido acusada penalmente por estos hechos.
29 de septiembre de 2026: Cornell defiende su actuación
Con la reapertura de la investigación, también surgieron preguntas sobre qué información había recibido la Fiscalía en 2024 y qué hizo Cornell con la denuncia.
La universidad sostuvo que su policía había investigado el caso y que la información obtenida durante esa investigación fue proporcionada a la Fiscalía.
Cornell también defendió el proceso disciplinario que realizó internamente y confirmó que hubo sanciones, incluidas expulsiones y suspensiones.
La pregunta que comenzó a tomar fuerza fue entonces otra: si la información ya había sido investigada en 2024, ¿qué cambió para que la Fiscalía decidiera reabrir el caso en 2026?
30 de septiembre de 2026: nuevas dudas sobre la investigación de 2024
Y aquí aparece uno de los puntos que vuelve a poner bajo la lupa la investigación original, pues medios estadounidenses reportaron la existencia de una transcripción de una entrevista de la denunciante con la policía de Cornell realizada durante la investigación de 2024.
El fiscal Van Houten declaró que no había visto esa transcripción y que su oficina investigaría si existe y qué información contiene; Cornell, por su parte, sostiene que su policía entregó a la Fiscalía un informe de investigación.
Por ahora, este punto sigue bajo revisión, ya que no hay elementos suficientes para concluir que la transcripción cambie por sí sola lo ocurrido en la investigación original, pero su existencia es parte de las preguntas que ahora deberá revisar la Fiscalía.
¿Qué sigue en el caso de Cornell?
La investigación penal está nuevamente abierta y la Fiscalía busca llevar la evidencia ante un gran jurado, al mismo tiempo, continúa el proceso civil iniciado por la exestudiante.
Por ahora, no existe una condena penal contra las personas señaladas, y la reapertura de la investigación tampoco significa que ya se hayan presentado cargos.
Lo que sí cambió es que el caso Cornell, relacionado con una denuncia de agresión sexual en Cornell, que en 2024 no avanzó penalmente, vuelve a estar sobre la mesa casi dos años después; ahora, la Fiscalía tendrá que revisar nuevamente la evidencia de la investigación en la Universidad de Cornell y determinar si existen elementos suficientes para llevar el caso ante un gran jurado.
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