El cierre inesperado del espacio aéreo sobre El Paso, Texas, tomó por sorpresa a aerolíneas, pasajeros y autoridades locales. La Administración Federal de Aviación (FAA) suspendió temporalmente los vuelos tras detectar una situación que comprometía la seguridad aérea. Aunque la restricción duró solo unas horas, el motivo real tardó más en aclararse: pruebas de tecnología de láseres antidrones en una zona cercana a rutas comerciales.
En un inicio, la explicación pública fue limitada. Se habló de “problemas de seguridad” y de posibles interferencias aéreas. Horas después, reportes oficiales de medios como New York Times y AP confirmaron que el cierre estuvo vinculado a fallas de comunicación entre agencias federales durante pruebas relacionadas con drones, realizadas sin notificar de forma completa a las autoridades responsables del tráfico aéreo civil.
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¿Cómo funcionan los láseres antidrones y por qué se usan en zonas sensibles?
Los láseres antidrones forman parte de una nueva generación de sistemas diseñados para neutralizar aeronaves no tripuladas que ingresan a espacios restringidos. A diferencia de métodos tradicionales, no utilizan proyectiles físicos. Su objetivo es interrumpir los sistemas electrónicos del dron mediante energía dirigida, lo que puede provocar que pierda estabilidad, comunicación o capacidad de vuelo.
Estos sistemas suelen operar junto a radares y sensores ópticos que identifican objetos pequeños en el aire. Una vez detectado un dron, el láser se dirige con precisión hacia componentes clave, como cámaras o circuitos de navegación. La tecnología se ha impulsado especialmente en zonas fronterizas, aeropuertos, bases militares y eventos de alto riesgo, donde los drones representan una amenaza real.
En el caso de El Paso, las pruebas buscaban evaluar la eficacia de estos sistemas frente a posibles incursiones no autorizadas. El problema no fue la tecnología en sí, sino el entorno donde se probó: un espacio aéreo cercano a rutas utilizadas por vuelos comerciales y sin una coordinación completa con la FAA.
¿Por qué estas pruebas de láseres antidrones pueden poner en riesgo a los vuelos comerciales en Estados Unidos?
La principal preocupación de la aviación comercial no es únicamente el impacto directo de un láser sobre una aeronave. De acuerdo con CNN, el mayor riesgo está en la posibilidad de interferencias de los láseres del sistema antidrones con sistemas de navegación, comunicación o sensores ópticos que los aviones utilizan durante fases críticas del vuelo. Ante esa posibilidad, aunque sea remota, la FAA opta por cerrar el espacio aéreo para evitar escenarios de mayor gravedad, como ocurrió en El Paso.
Además, cuando existen actividades de seguridad no notificadas de forma clara, los controladores aéreos no cuentan con información suficiente para garantizar separaciones seguras entre aeronaves. En esos casos, la única alternativa es suspender operaciones hasta confirmar que no existe ninguna amenaza activa.
Otro factor clave es la falta de protocolos públicos claros sobre cómo y cuándo pueden activarse estos sistemas cerca de aeropuertos civiles. El cierre evidenció que no todas las agencias involucradas compartían la misma información en tiempo real, lo que dejó a la FAA reaccionando ante una “posible amenaza”.
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