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05 septiembre 2021 18:09hrs
05 septiembre 2021 18:09hrs
Redacción ADN40
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Las princesas de la Edad Media no se parecen en nada al cine

La historia confirma que las princesas de la Edad Media no son como el cine nos hizo pensar; aquí desmentimos algunos mitos.

A diferencia de los que el cine nos ha hecho pensar, resulta que las princesas de la Edad Media no pasaban años confinadas en las torres, esperando que los caballeros con armaduras resplandecientes acudieron a su rescate; de hecho era más independientes y libres de los que nos imaginamos.

Gracias a la historiadora Kelcey Wilson-Lee y su libro Hijas de la caballería, es posible conocer más sobre la vida que realmente llevaban las princesas en la Edad Media. Su obra es una biografía de cinco hermanas medievales: Eleanora, Joanna, Margaret, Mary y Elizabeth, que fueron las hijas de Eduardo I de Inglaterra.

A través de la vida de estas cinco mujeres, se desmienten algunos de los mitos con los que hemos crecido en torno al papel que las princesas representaron durante la Edad Media.

Mitos que dejó el cine sobre las princesas de la Edad Media

Las princesas no vivián atrapadas en un castillo

De hecho fue todo lo contrario, a diferencia de lo que el cine nos ha mostrado con casi todas las princesas, la realidad es que estas mujeres eran lo suficientemente valientes y estrategias para poder gobernar por sí solas un castillo.

Las princesas se casaban por amor

Aunque algunos de los matrimonios de la Edad Media y otras épocas han sido arreglados por las familias, en ese entonces también existieron princesas firmes a sus ideales a pesar de las leyes o tradiciones.

La historiadora Wilson-Lee hace referencia a Joanna, quien se casó por primera vez a la edad de 18 años, con un hombre divorciado de 46, un magnate problemático dentro del reino de su padre.

Sin embargo, cinco años después, el hombre murió y Joanna se convirtió en una viuda extremadamente atractiva, joven, fértil, bella y sobre todo, con posesiones exclusivas en Inglaterra.

Aunque pudo aumentar su poder casándose con otro gobernante europeo, esta princesa terminó enamorándose y casándose, en secreto, de un joven apuesto sin tierras. Incluso sobre la autoridad de su padre, pues según las tradiciones, el rey debía autorizar que su hija pudiera volver a casarse, ya que en cuanto eso pasara, el nuevo marido recibía el poder y control de las propiedades.

Las princesas viajaban constantemente durante la Edad Media

Por lo general, el rey, su esposa y sus hijos, a partir de los 8 años, viajaban de un lado a otro para controlar sus propiedades y mostrarse ante sus súbditos de todo el país. En la Edad Media, todos los viajes de los monarcas eran acompañados de grandes séquitos de caballeros, escribanos y sirvientes.

A menudo se detenían solo una noche o dos en castillos reales, casas aristocráticas y monasterios antes de continuar. Además, en esa época, las princesas como las hijas del rey Eduardo de Inglaterra viajaban mucho con sus padres, pero también de forma independiente con los miembros de sus propios hogares.

Las princesas jugaban juegos de apuestas

A diferencia de las hogareñas que aparentaban ser las princesas en el cine, lo cierto es que ellas y en general los aristócratas medievales jugaban diferentes juegos de habilidad y de azar.

De hecho, en su libro, la historiadora Wilson-Lee menciona que princesas como Mary, tuvieron graves problemas para pagar sus deudas, por fortuna, su padre siempre contó con suficientes recursos para saldar las pérdidas de su hija.

Las princesas recibían una excelente educación

Durante la Edad Media, la alfabetización significaba fluidez en la lectura y escritura del latín; cabe resaltar, que solo los sacerdotes, algunas monjas y un reducido número de hombres y mujeres seculares podían obtener, sin embargo, estas princesas sabían leer gracias a su madre.

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