Aunque la felicidad suele percibirse como algo subjetivo, investigaciones científicas han intentado responder una pregunta recurrente: ¿Es posible ser más feliz y en qué etapa de la vida ocurre? La evidencia sugiere que sí; sin embargo, no depende únicamente de factores externos, sino también de decisiones personales y del paso del tiempo.
De acuerdo con el Harvard Study of Adult Development (Estudio de Harvard sobre el Desarrollo Adulto), aproximadamente el 50% de la felicidad está influida por la genética; no obstante, cerca del 40% depende de las elecciones cotidianas que hacen las personas. Esto abre la puerta a modificar hábitos para mejorar la calidad de vida.
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¿A qué edad son más felices las personas, según la ciencia?
Los hallazgos del estudio, que ha seguido a más de 700 hombres desde 1938, apuntan a una tendencia clara: las personas tienden a ser más felices en la madurez y la vejez, especialmente a partir de los 60 años.
El director del proyecto, el psiquiatra Robert Waldinger, ha señalado que con la edad las personas desarrollan una mayor capacidad para enfocarse en lo realmente importante.
A diferencia de la juventud, donde predominan las preocupaciones por el éxito o la presión social, en etapas posteriores se aprende a relativizar problemas y a “dejar ir” fracasos del pasado.
Esta perspectiva coincide con otras investigaciones que indican que los adultos mayores valoran más el presente, entienden mejor la brevedad de la vida y priorizan experiencias que les generan satisfacción emocional inmediata.
Claves para ser más feliz, según el estudio de Harvard
Los resultados del seguimiento no solo identifican la edad más feliz, sino también los hábitos que influyen en el bienestar a lo largo de la vida:
Relaciones personales fuertes
Uno de los factores más determinantes es mantener vínculos cercanos con pareja, familia y amistades. Las conexiones sociales funcionan como un estímulo emocional positivo; por el contrario, el aislamiento impacta negativamente en el estado de ánimo.
Saber soltar y enfocarse en lo importante
Con el paso de los años, las personas tienden a dejar de lado preocupaciones menores. Este cambio de mentalidad permite reducir el estrés y concentrarse en actividades significativas.
Retomar actividades que generan felicidad
La investigación sugiere que volver a hobbies o intereses de la infancia —como la música, los juegos o colecciones— puede aumentar el bienestar, especialmente en la adultez.
Encontrar propósito, por ejemplo, mediante el voluntariado
Un estudio publicado en la revista BMJ Open encontró que el voluntariado mejora la felicidad, particularmente en personas de entre 45 y 80 años.
Este tipo de actividades refuerza el sentido de propósito y pertenencia.
¿Se puede aprender a ser feliz? Harvard responder
Aunque la predisposición genética influye, la evidencia científica indica que la felicidad no es fija. Las decisiones diarias, las relaciones y la forma en que se enfrentan las experiencias pueden modificar significativamente el bienestar.
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