Un hallazgo científico en el estado de Puebla está aportando nuevas pistas sobre uno de los cultivos más importantes de la historia de México. Y es que Investigadores lograron reconstruir cómo era el ambiente en el Valle de Tehuacán hace miles de años y descubrieron que el origen del maíz estuvo relacionado con un periodo de clima inusualmente húmedo en la región.
El estudio se basó en el análisis de restos óseos de venados y conejos que forman parte de la colección del Laboratorio de Arqueozoología del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). A partir de estos materiales, científicos lograron reconstruir cómo era la vegetación y el clima del pasado, lo que permitió entender mejor el contexto en el que comenzó a cultivarse el maíz en esta zona del país.
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El Valle de Tehuacán y su papel en el origen del maíz en México
La investigación, liderada por el antropólogo Andrew D. Somerville, de la Universidad Estatal de Iowa, reveló que el maíz apareció en el Valle de Tehuacán hace aproximadamente 5,400 años, durante el periodo conocido como Holoceno Medio.
En ese momento, el entorno natural de la región era muy distinto al actual. Los datos científicos indican que el valle tenía abundante vegetación y un clima mucho más húmedo, con lluvias constantes que favorecieron el desarrollo de plantas en zonas elevadas.
Estas condiciones habrían sido clave para que el maíz primitivo comenzara a expandirse, ya que su ancestro silvestre, el teosinte, se adaptaba mejor a zonas bajas. La presencia de un clima húmedo habría abierto una ventana ecológica que permitió que esta planta empezara a cultivarse en regiones más altas.

Un maíz diferente al que conocemos hoy
Los investigadores señalan que el maíz que existía en ese periodo no era igual al actual. Se trataba de una planta parcialmente domesticada, una especie intermedia entre el teosinte y el maíz moderno.
Además, el cultivo todavía no era un alimento central para los grupos humanos que habitaban la región. En aquel momento, las comunidades se dedicaban principalmente a la caza y la recolección, por lo que el maíz representaba solo una pequeña parte de su dieta.
Con el paso de los siglos, la agricultura comenzó a desarrollarse con mayor intensidad y el cultivo del maíz se volvió cada vez más importante para las sociedades de Mesoamérica.
Cómo huesos de animales ayudaron a descubrir el antiguo clima
Para realizar la investigación, los científicos analizaron cerca de 180 huesos de venados y conejos recuperados en excavaciones arqueológicas realizadas en el Valle de Tehuacán.
Estos restos fueron estudiados mediante técnicas de análisis isotópico, un método que permite conocer qué tipo de plantas consumían los animales y, a partir de ello, inferir cómo era la vegetación del entorno.
Las muestras abarcan un periodo de aproximadamente 10,000 años, desde finales del Pleistoceno hasta la época de la llegada de los españoles. Los restos provienen de excavaciones realizadas en 10 sitios arqueológicos del valle durante investigaciones llevadas a cabo entre 1961 y 1964.
Para los especialistas, este tipo de investigaciones no solo ayudan a comprender el pasado agrícola de México, sino que también permiten conocer cómo los cambios climáticos influyeron en el desarrollo de los primeros cultivos, entre ellos el maíz, uno de los alimentos más importantes de la historia de Mesoamérica.
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