Tras el desastre nuclear ocurrido en 2011 en la central de Fukushima, amplias áreas fueron evacuadas y muchas granjas quedaron abandonadas. En ese contexto, cerdos domésticos escaparon y comenzaron a reproducirse con jabalíes salvajes, dando origen a una población híbrida que hoy preocupa a científicos y autoridades.
Estos animales, mitad cerdo y mitad jabalí, pueden pesar alrededor de 90 kilos y llegar a tener hasta 16 crías al año. Su crecimiento poblacional se ha acelerado en los últimos años, y ya comenzaron a ocupar terrenos agrícolas, donde provocan daños significativos en los cultivos.
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El problema de la contaminación radiactiva en Fukushima
Uno de los principales desafíos es que los jabalíes de la región presentan contaminación con cesio-137, un elemento radiactivo liberado tras el accidente nuclear. Como consecuencia, la carne de estos animales no es apta para el consumo humano.
Esto complica las estrategias de control poblacional mediante la caza, ya que los ejemplares capturados no pueden comercializarse ni aprovecharse.
Lo que revela la genética de estos animales
Estudios recientes muestran que, aunque los genes del cerdo doméstico se han ido diluyendo con el paso de las generaciones, su rasgo más determinante persiste: un ciclo reproductivo acelerado transmitido por línea materna.
Según investigadores de la Universidad de Fukushima, comprender esta transmisión genética es importante para anticipar escenarios futuros y diseñar políticas de manejo más eficaces.
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