El 29 de enero de 2026 se anunció el descubrimiento de HD 137010 b por un equipo internacional de astrónomos, y volvió a colocar a la NASA en el centro de la exploración espacial. El planeta fue detectado gracias a datos del telescopio Kepler durante su misión extendida K2 y tiene un tamaño similar al de la Tierra.
Además, se destaca por orbitar una estrella parecida al Sol, lo que lo convierte en uno de los candidatos más interesantes para estudiar la habitabilidad en otros sistemas planetarios.
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Un planeta similar a la Tierra, pero cubierto de hielo
HD 137010 b se encuentra a unos 146 años luz de distancia y tiene características físicas muy cercanas a las de nuestro planeta. Según los investigadores, su tamaño es apenas un 6% mayor que el de la Tierra y su masa encaja dentro de la categoría de planetas rocosos. Sin embargo, recibe solo un tercio de la energía que la Tierra recibe del Sol.
Esa menor radiación provoca temperaturas estimadas de alrededor de –68 grados centígrados, lo que sugiere un mundo dominado por el hielo. A pesar de eso, los científicos no descartan escenarios alternativos si el planeta cuenta con una atmósfera densa capaz de retener calor.
¿Está dentro de la zona habitable?
El estudio señala que existe aproximadamente un 50% de probabilidad de que HD 137010 b se sitúe dentro de la zona habitable de su estrella, aunque en su extremo más frío. Este dato es importante para ampliar la definición clásica de habitabilidad y entender hasta qué punto un planeta helado podría albergar condiciones favorables.
Entre los factores que se analizan destacan:
- La posible presencia de una atmósfera con efecto invernadero.
- La existencia de agua en estado sólido bajo capas de hielo.
- La estabilidad de su órbita alrededor de una estrella similar al Sol.
La investigación es liderada por científicos de la Universidad del Sur de Queensland y fue publicada en The Astrophysical Journal Letters. Los expertos consideran que HD 137010 b podría convertirse en un objetivo prioritario para el telescopio James Webb.
Gracias a su tecnología, el Webb podría analizar la composición de su atmósfera y detectar posibles elementos que hoy permanecen ocultos bajo el hielo. Este paso permitiría comprender mejor cómo se forman y evolucionan los planetas similares a la Tierra y hasta dónde llegan los límites reales de la habitabilidad en el universo.
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