Salir sin comida preparada y recurrir a un puesto callejero suele generar culpa o desconfianza. Sin embargo, especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) aseguran que no toda la comida de la calle es igual y que algunos antojitos tradicionales , bien preparados, pueden formar parte de una alimentación equilibrada y con menor impacto ambiental.
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El mito de que toda la comida callejera es chatarra
Uno de los prejuicios más extendidos es que comer en la calle equivale automáticamente a una mala decisión nutricional. Para Ana Ortega, profesora en Ciencia de la Nutrición Humana de la Facultad de Medicina de la UNAM, esta idea no refleja la realidad de la Ciudad de México.
“Un mito que existe es que en la calle solo se puede comprar comida chatarra y que toda esa comida nos enferma. No podemos encasillar toda la oferta callejera de alimentos, porque es muy variada”, explica la especialista. La experta subraya que el problema suelen ser los ingredientes, la forma de preparación y la frecuencia de consumo.
El estudio que analizó qué se come realmente en la calle de la CDMX
Esta postura se apoya en el estudio "Los vendedores ambulantes como actores de un sistema alimentario sustentable: el caso de la Ciudad de México", desarrollado por Ortega junto con Louise Guibrunet, investigadora del Instituto de Geografía de la UNAM, con la participación de académicos y estudiantes.
El análisis se realizó en más de 700 manzanas de las alcaldías Miguel Hidalgo y Azcapotzalco, donde se evaluaron puestos fijos, semifijos y ambulantes. El equipo observó si los alimentos eran frescos o industrializados, cómo se preparaban y cuál era su origen.
“Definir qué es un alimento saludable es sumamente complejo: depende de cómo lo cocinas, con qué lo combinas y qué tanto consumes”, señalan las investigadoras.

El tlacoyo, un antojito mejor de lo que parece
Entre los alimentos que suelen considerarse poco saludables están las garnachas, como los tlacoyos o las quesadillas. Sin embargo, no todos implican exceso de grasa o bajo valor nutricional.
“La preparación del tlacoyo generalmente es al comal, sin grasa añadida. Tiene maíz como fuente de carbohidratos y frijol, que aporta fibra y proteína vegetal. Si se acompaña con nopales o verduras, desde el punto de vista nutricional es un alimento bastante saludable”, afirma Ana Ortega. Este tipo de antojito, cuando se prepara de forma tradicional, puede ser una opción más equilibrada que otros productos ultraprocesados.
Menor impacto ambiental que otros alimentos populares
Además del aspecto nutricional, el estudio pone el foco en el impacto ambiental. Los alimentos elaborados con ingredientes locales suelen requerir menos agua y menos recursos para su producción.
“Es más probable que un tlacoyo de frijol tenga menor impacto ambiental que una hamburguesa”, explica Louise Guibrunet. “La producción de carne roja consume muchísima agua y emite grandes cantidades de metano”, agrega.
La investigadora advierte que la dieta globalizada tiene consecuencias negativas tanto para la salud como para el medio ambiente.
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