Un estudio publicado el 11 de marzo de 2026 en la revista científica Nature reveló que ciertos microbios intestinales pueden favorecer la pérdida de memoria en ratones que envejecen. Los investigadores observaron que algunas bacterias del intestino interfieren con la comunicación entre el sistema digestivo y el cerebro, lo que termina afectando la capacidad de aprender y recordar.
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Aunque los experimentos se realizaron en animales, los científicos creen que el mismo mecanismo podría existir en humanos. Si se confirma, el hallazgo abriría la posibilidad de tratamientos simples enfocados en la microbiota intestinal para frenar o incluso revertir el deterioro cognitivo relacionado con la edad.
¿Qué descubrió exactamente el estudio?
Los investigadores identificaron que ciertos microbios del intestino aumentan su presencia conforme los ratones envejecen. Esta mayor concentración altera las señales nerviosas que viajan desde el intestino hasta el cerebro, un circuito que resulta clave para el funcionamiento de la memoria.
Para demostrarlo, los científicos colocaron ratones jóvenes de dos meses junto con ratones viejos de 18 meses durante un mes. Tras ese periodo, los ratones jóvenes comenzaron a mostrar señales claras de pérdida de memoria, lo que sugiere que los microbios intestinales se transmitieron entre ellos.
Los cambios fueron evidentes en pruebas cognitivas:
- En un laberinto, los ratones jóvenes mostraron peor orientación
- En una prueba de reconocimiento de objetos, dejaron de distinguir entre objetos nuevos y conocidos
Según el neurocientífico Timothy Cox, los resultados fueron tan claros que los ratones jóvenes “prácticamente no se distinguían de los ratones viejos”.
¿Cuál es la bacteria responsable?
Tras analizar diferentes especies de microbios, los investigadores identificaron una bacteria específica como la principal responsable:
- Parabacteroides goldsteinii: Aumenta en el intestino con la edad y parece afectar directamente los procesos relacionados con la memoria.
Los científicos realizaron pruebas adicionales para confirmar su papel. Cuando administraron esta bacteria a ratones jóvenes sanos, los animales mostraron un rápido deterioro en pruebas de memoria y aprendizaje.
En cambio, al eliminarla en ratones viejos mediante diferentes métodos, los resultados fueron sorprendentes:
- Uso de antibióticos selectivos
- Aplicación de virus especializados llamados fagos, que atacan bacterias específicas
Después de estos tratamientos, los ratones mayores recuperaron un rendimiento cognitivo similar al de animales jóvenes.
¿Qué significa esto para las personas?
Aunque los resultados aún deben confirmarse en humanos, los científicos consideran que el hallazgo abre nuevas posibilidades para combatir la pérdida de memoria relacionada con la edad, como:
- Probióticos diseñados para mejorar la microbiota intestinal
- Antibióticos selectivos contra bacterias dañinas
- Terapias con fagos que eliminen microbios específicos
Si estas estrategias funcionan en humanos, mantener la salud intestinal podría ser clave para preservar la memoria durante el envejecimiento.
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