A través de una carta enviada a los obispos de todo el mundo, el Papa Francisco hizo oficial la modificación del Catecismo en la que califica la pena de muerte como una acción inadmisible, por lo que pide a los obispo pugnar por su abolición.
Esto debido a que "la dignidad de las personas no se pierde ni siquiera cometiendo los delitos más graves”, por lo que la Iglesia ahora "trabajará con determinación hacia su abolición en todo el mundo", dijo el Vaticano.
El portavoz del Vaticano Greg Burke dijo que el cambio era importante, pero que hacía tiempo que se esperaba.
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