Cuando llega la temporada de impuestos, la mayoría pone el foco en su declaración federal ante el IRS. Pero el estado donde vives puede hacerte pagar miles de dólares más —o no pagar nada— dependiendo de dónde tengas tu residencia. Esa diferencia, que muchos ignoran, puede cambiar completamente el resultado de tu declaración.
Actualmente, nueve estados no aplican ningún impuesto sobre la renta personal: Alaska, Florida, Nevada, New Hampshire, Dakota del Sur, Tennessee, Texas, Washington y Wyoming. Si vives en uno de ellos, tu única obligación en materia de renta será la declaración federal que todos los contribuyentes deben presentar ante el IRS antes del 15 de abril de 2026.
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Declaración fiscal: cuánto más puedes pagar según tu estado
¿Sabes exactamente cuánto le estás pagando a tu estado cada año? Si ganas $60,000 anuales y vives en Florida, pagas $0 de impuesto estatal sobre la renta. Esa misma persona en California pagaría alrededor de $3,000 al año solo al estado, antes de tocar la factura federal.
California encabeza la lista con una tasa máxima del 13.3% para los ingresos más altos. Nueva York lidera el ranking de carga fiscal total con un 15.9%, seguido de Connecticut con 15.4% y Hawái con 14.1%. Para alguien que gana $80,000 dólares en uno de esos estados, una porción significativa de su sueldo va directo al gobierno estatal antes de cualquier deducción.
Lo que mucha gente no sabe es que la declaración federal y la estatal están conectadas. La mayoría de los estados que cobran impuesto sobre la renta utilizan como punto de partida el ingreso bruto ajustado (AGI) que ya calculaste en tu forma federal del IRS.
En términos prácticos: si cometes un error en tu declaración federal, ese error puede replicarse automáticamente en tu declaración estatal.
Impuesto estatal sobre la renta: el impacto en tu reembolso federal
Aquí entra en juego una deducción que pocos aprovechan al máximo: el SALT (State and Local Taxes). Esta deducción federal permite restar de tu ingreso gravable ciertos impuestos estatales y locales que ya pagaste durante el año, incluyendo el impuesto sobre la renta estatal y el impuesto a la propiedad.
Para el año fiscal 2025, la nueva ley fiscal impulsada por la administración del presidente Donald Trump elevó el tope de esta deducción de $10,000 a $40,000 dólares, para contribuyentes con ingresos de hasta $500,000 al año.
Esto representa un alivio enorme para quienes viven en estados de alta tributación como Nueva York o California, donde la cuenta estatal fácilmente supera los $10,000 dólares al año.
Un aspecto que debes tomar en cuenta es que el reembolso estatal también puede ser un ingreso gravable, esta es una regla que muchos contribuyentes pasan por alto. Si el año pasado elegiste la deducción estándar en tu declaración federal, cualquier reembolso estatal que recibas este año no será gravable a nivel federal.
En cambio, si detallaste tus deducciones y restaste tus impuestos estatales, ese reembolso podría considerarse ingreso gravable este año.
¿Qué ocurre si viviste en más de un estado durante el año?
En ese caso, deberás presentar declaraciones parciales en cada estado con impuesto sobre la renta donde hayas residido, distribuyendo tus ingresos proporcionalmente. Tu declaración federal, en cambio, no cambia: el IRS recibe una sola declaración sin importar cuántos estados hayas habitado.
Antes del 15 de abril, revisa en qué estado estás domiciliado legalmente y qué obligaciones te genera. Si vives en un estado sin impuesto estatal, verifica que tu empleador no te esté reteniendo dinero de más. Si vives en un estado de alta tributación, consulta con un profesional si te conviene detallar tus deducciones para aprovechar el nuevo tope SALT de $40,000 dólares —podría ser la decisión que más dinero te ahorre este año.
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