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Silvia Singer: reinventar los museos para conectar con nuevas generaciones

De espacios solemnes y distantes a lugares de encuentro, diálogo e inspiración.

Silvia Singer, una de las principales impulsoras de los museos interactivos en México, reflexiona sobre la transformación de estos recintos, el impacto de la tecnología en la experiencia cultural y los desafíos de mantener vigentes instituciones como el MIDE. Una conversación sobre innovación, aprendizaje y el futuro de los museos en la era digital.

Silvia Singer conversó sobre su trayectoria y la evolución de los museos interactivos, un sector donde ha sido pionera. Destacó su migración del conocimiento científico a la enseñanza de la ciencia a través de los museos, buscando comunicar mensajes de manera libre, a diferencia del entorno estructurado de la enseñanza académica.

Singer explicó que los museos han pasado de ser lugares que imponían una mirada curatorial, vistos a menudo como aburridos y lejanos por el público general, a espacios más accesibles. Mencionó la revolución de museos como Universum en los años 90, que hicieron la ciencia comprensible para niños y jóvenes, promoviendo el conocimiento básico para el crecimiento social y la toma de decisiones.

En la actualidad, los museos buscan ser espacios seguros y de encuentro, funcionando como “espejo y ventana” para provocar interés y reflexiones. La museografía la concibe como una “escenografía de la vida”, incorporando un lado performático y teatral para interactuar con los visitantes.

La integración de la tecnología ha sido un desafío, evolucionando desde las costosas y poco usadas pantallas táctiles hasta la saturación actual de experiencias inmersivas. El MIDE, que Singer dirige y celebra 20 años como referente global, enfrenta el reto de no envejecer, adaptándose a las nuevas formas de interacción digital y manteniendo su relevancia más allá de la tecnología, a través de contextos, preguntas detonadoras y diálogo.

Finalmente, abordó el problema del colapso por el éxito, como el caso del Louvre, proponiendo superar clasificaciones rígidas, diferenciar las propuestas según el visitante y descentralizar las colecciones, como hace el Victoria and Albert Museum, para priorizar la experiencia del público sobre la colección misma.