Bajo crecimiento, inseguridad, poca certidumbre jurídica y mayores costos laborales aprietan a las empresas. La jornada de 40 horas, la presión fiscal y la falta de crédito empujan a muchas pymes hacia la informalidad. Más allá de los anuncios oficiales, el 2026 pinta cuesta arriba para los negocios.