En medio de un ataque de pánico, cuando el corazón parece acelerar sin control y la mente pierde su centro, una técnica sencilla puede marcar una diferencia inmediata: el grounding.
Esta estrategia —y en particular su variante que incluye estímulos sensoriales comestibles como sabores intensos— está ganando presencia entre terapeutas y pacientes como una herramienta efectiva para interrumpir el ciclo de ansiedad en segundos.
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El papel del sabor: ¿por qué lo comestible importa?
El grounding es amplio, pero la popularidad de un dulce ácido ha crecido y es que la clave de incluir un estímulo comestible —como un dulce agrio o un caramelo de sabor intenso— no está en el alimento per se, sino en la fuerza sensorial que provoca en el cerebro.
Durante un
ataque de pánico
, el cerebro está dominado por la amígdala, el centro de alerta que dispara el “modo de emergencia”. Al experimentar un sabor fuerte y concentrado, especialmente uno que pueda parecer sobresaliente o “choqueante” como lo ácido, la atención sensorial se redirige con rapidez:
- Se despiertan receptores gustativos intensamente
- La mente se obliga a procesar una señal presente y tangible
- Se reduce la rumiación de pensamientos catastróficos —patrones de pensamientos circulantes, casi siempre preguntas—
Según especialistas en salud mental, esta distracción sensorial puede ayudar a “romper” el ciclo de miedo y comunicarle al cerebro que no está en peligro real, permitiendo que el episodio pierda fuerza.
Comer un caramelo ácido o un dulce con sabor fuerte durante un pico de ansiedad puede desviar la atención del cerebro del pánico hacia el estímulo presente, facilitando que el sistema nervioso dé un paso hacia la calma.
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¿Qué es el grounding y cómo funciona?
El grounding es un conjunto de ejercicios que buscan anclar a la persona en el momento presente mediante la conexión con estímulos externos —especialmente sensoriales— que desvían la atención del miedo interno hacia algo concreto.
El método más utilizado es el 5-4-3-2-1, que guía a quien lo practica a identificar:
- 5 cosas que puede ver
- 4 cosas que puede tocar
- 3 cosas que puede oír
- 2 cosas que puede oler
- 1 cosa que puede saborear
Al activar los cinco sentidos, se interrumpe la espiral de pensamientos ansiosos y se envía una señal al sistema nervioso para que active el modo de “seguridad”, reduciendo los niveles de estrés y el impulso de huir o paralizarse.
Estudios han mostrado que técnicas de grounding pueden reducir síntomas de ansiedad, estrés postraumático y pánico, al ayudar a restablecer el equilibrio emocional en cuestión de minutos.
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Evidencia y límites
Si bien no existen aún ensayos clínicos amplios que prueben formalmente que los dulces ácidos curan un ataque de pánico, la evidencia clínica y estudios sobre grounding en general sí respaldan el uso de estímulos sensoriales para disminuir la intensidad de la ansiedad a corto plazo.
Por ejemplo, investigaciones han demostrado que las técnicas de grounding activan el sistema nervioso parasimpático —el encargado de “calmar” al cuerpo— y pueden reducir síntomas fisiológicos del estrés; sin embargo, los expertos también advierten que no es una solución definitiva para trastornos de ansiedad crónicos.
El grounding debe considerarse una herramienta de alivio inmediato, complementaria a tratamientos basados en terapia cognitivo-conductual, medicación o intervenciones psicológicas guiadas por profesionales.
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