El crecimiento de la deuda pública representa una mayor presión para las finanzas de México y compromete recursos que deberán destinarse al pago de intereses y obligaciones.
El gasto en proyectos cuestionados aumenta y no se resuelve qué pasa con la eficiencia del uso de los recursos públicos, así como los beneficios que realmente reciben los ciudadanos.
La falta de información clara sobre el destino del dinero público dificulta evaluar cómo se utilizan los recursos y si el gasto del gobierno está generando resultados.



