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04 diciembre, 2018
Redacción ADN40
México

Indígena tzotzil se gradúa a pesar de discriminación en Chiapas

Maximiliana Sántiz se graduó de la carrera de arquitectura tras escapar de las costumbres que su comunidad tiene para las mujeres.

En redes sociales se hizo viral la historia de Maximiliana Sántiz una joven indígena tzotzil, que huyó de su comunidad de Báchen en el municipio de San Juan Chamula en Chiapas y logró graduarse de la carrera de arquitectura en la Universidad Autónoma de Chiapas.

  La joven escapó de su comunidad por las costumbres que ahí se tienen, pues las mujeres no pueden estudiar pues se espera que se dediquen al hogar y al campo. Algunas incluso llegan a ser vendidas para que contraigan matrimonio.

A lo largo de su vida, enfrentó diversos retos; romper con los usos y costumbres de su comunidad, donde fue criticada. Además, por no hablar español, fue discriminada por sus compañeros de la escuela.

Hace unos días, se graduó de la carrera de arquitectura de la Universidad Autónoma de Chiapas (UNACH) y la fotografía de graduación con sus padres se ha virilizado en las redes sociales, donde dio a conocer su historia.

En su lucha por cambiar el destino de las mujeres en su comunidad, Maximiliana viajó a San Cristóbal de las Casas, para trabajar y estudiar, dónde fue víctima de discriminación por no hablar español y hasta de abuso sexual.

“Mis compañeros se reían, me pegaban y burlaban. Yo apenas entendía lo que decían, pero sí recuerdo la palabra india utilizada como puñal de odio. Yo resistía, estudiaba y aprendía en español. Fui lavaplatos, mesera, ayudante de cocina y empleada doméstica. Nada me detenía para llegar a la escuela, ni siquiera el abuso del que fui víctima por parte de uno de mis patrones”, relató.

Al concluir la secundaria se trasladó a la capital del estado, donde estudió la preparatoria y gracias a un amigo que la animó inició estudiar la universidad, decidió estudiar arquitectura ya que su padre es peón de albañil, ella concluyó la carrera a pesar de que sus compañeros universitarios la llamaban “loca”.

“Desde el inicio la carrera de arquitectura fue difícil, pues algunos compañeros e incluso docentes utilizaban un adjetivo para tratar de frustrarme. Me llamaban loca, igual que antes los niños acomodados de la secundaria en San Cristóbal me decían india. Hoy, una vida después de haber salido de mi casa he terminado la carrera como arquitecta y mis padres viajaron a recibir mis papeles; más que nunca ellos creen en mí y en la posibilidad de que un ser minúsculo, cualquiera que sea siempre que trabaje duro puedo cambiar las dinámicas y la propia historia de su vida y su gente”, señaló

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