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16 septiembre, 2019
Redacción ADN40
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Más de 7 horas al día invierten adictos a los videojuegos

La poca retroalimentación de los padres con sus hijos, uno de los detonantes.

Foto: EscatUninter

  Los videojuegos en línea no son malos, su riesgo radica en el tiempo que se dedica a ellos; los usuarios invierten más de siete horas al día, hasta el punto de volverse adictos, dejando de lado actividades cotidianas, afirmó Jaime Eduardo Calixto, académico de la Facultad de Psicología (FP) de la UNAM.

El universitario alertó que un detonante para esa actividad es la poca retroalimentación de los padres con sus hijos para limitarlos. La edad en que se inicia este proceso es entre los ocho y 15 años, periodo en que el cerebro no tiene las conexiones neuronales específicas para decir ‘no’; en consecuencia, el adicto se entrega totalmente a hacer o terminar el juego que está pendiente.

Aunque es más común en niños y jóvenes, algunos adultos también sufren esta dependencia. Se considera adicción si por jugar se dejan de lado actividades cotidianas, surgen conflictos interpersonales o en el trabajo, se dejan de cumplir algunos objetivos trazados o se presentan conductas irritables cuando no se juega.

No tener límites lleva al fenómeno denominado “Romeo y Julieta”: entre más intento de restricción, mayor apego. “Si se le dice al jugador que no dedique tanto tiempo, libera más dopamina; es un búmeran desafortunado”. Los adictos entran en esa dinámica, aunque saben que es un factor negativo.

Un aspecto que contribuye significativamente es la facilidad de encontrar un videojuego. Los usuarios adictos tienen la sensación de tener el poder y la capacidad de inhibir esta actividad cuando quieran, pero en realidad este control poco a poco se pierde, enfatizó Jaime Eduardo Calixto.

Además, reiteró, un factor concomitante y que contribuye a este proceso es la poca comunicación de los padres con los hijos. Esto “influye de manera negativa al inicio y mantenimiento de la adicción; si empieza a edades tempranas difícilmente se controla, y si es a edades posteriores puede ser una conducta muy aguda, pero hay más oportunidad de moderarla”.

En el tratamiento de esta conducta es fundamental que los adultos analicen cómo se acercan sus hijos a los videojuegos y les otorguen retroalimentación positiva, remarcó.

Según el nivel de adicción puede recurrirse a terapia, atención psiquiátrica, a la paidopsiquiatría, incluso a estudios neurológicos.

Finalmente, el universitario sugirió considerar que no pueden utilizarse los mismos videojuegos a cualquier edad: se deben establecer rangos, además de delimitar esta actividad a no más de tres horas al día.

Con información de la UNAM

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