Con la tradicional apertura de barril, el alcalde de Múnich, Dieter Reiter, inauguró el 185° Oktoberfest, festival en el que durante 16 días se esperan seis millones de visitantes.
Cinco horas antes de la inauguración ya había cientos de personas esperando entrar y muchos de ellos se habían equipado con bocadillos y una que otra cerveza.
La cerveza está fabricada específicamente para el festival folclórico: debe tener un mínimo de 13.5 por ciento de grado de alcohol y cuesta alrededor de 11.50 euros (254 pesos).
El festival trasciende de tal manera que el año pasado, se comieron alrededor de 127 bueyes y 59 terneras.
Centenares de personas festivas y vestidas con trajes típicos se arremolinaron en Múnich para beber, cantar y disfrutar este año.
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