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Antes de ser tarea escolar, las calaveritas literarias empezaron como sátira política en los periódicos mexicanos: así nació la tradición

La primera calaverita literaria en un periódico apareció a mediados del siglo XIX y criticaba a la alta sociedad. Así cambió la tradición con la censura, Posada y el siglo XX.

La primera calaverita literaria en un periódico apareció a mediados del siglo XIX. (Créditos: Microsoft Bing IA)

Las calaveritas, los versos que se burlan de la muerte con sátira y picardía, remontan su origen a mediados del siglo XIX. Antiguamente conocidas como “panteones”, en sus inicios estas expresiones populares criticaban a la alta sociedad y reclamaban injusticias.

Con los años, la tradición pasó por la censura, por los grabados de José Guadalupe Posada y por el Taller de Gráfica Popular, hasta convertirse en un escrito habitual de Día de Muertos.

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¿Cómo se originaron las calaveritas literarias en México?

Un video de la Secretaría de Educación Pública (SEP) ubica uno de los antecedentes más reconocidos de las calaveritas literarias en La portentosa vida de la muerte, obra del franciscano Fray Joaquín Bolaños que contiene elementos que “alternan lo trágico con lo cómico y lo terrible con lo grotesco”, y personifica a la muerte como un esqueleto que camina entre los vivos.

No obstante, la calaverita literaria como tal, explica la SEP, apareció a mediados del siglo XIX, en el periódico El Socialista, editado en Guadalajara por José Indelicato. Estos versos “criticaban a la alta sociedad por querer asemejarse a las élites europeas, al mismo tiempo que reclamaban injusticias y buscaban un bien común”.

¿Por qué las calaveritas literarias fueron censuradas?

A medida que se popularizaron en el siglo XX, las autoridades empezaron a censurarlas debido a que muchas servían de crítica a los funcionarios. Tal es así que la policía llegó a confiscar o destruir una gran cantidad, afirma México Desconocido.

Algunas circulaban en hojas sueltas, periódicos y revistas, y se vendían el 2 de noviembre, durante el Día de Muertos.

¿Cómo cambiaron las calaveritas literarias con Posada y después de la Revolución?

El más reconocido por sus grabados de calaveritas fue José Guadalupe Posada, caricaturista, ilustrador y grabador de Aguascalientes. Según México Desconocido, sus calacas de Francisco Villa y de Zapata, sus catrinas y sus calaveras ciclistas, entre otras, “dieron la vuelta al mundo”.

Después de la Revolución Mexicana aumentó el control sobre los escritos políticos, y las calaveras abundaron sobre personajes famosos, como Diego Rivera o Rodolfo Gaona. A inicios de la década de 1940, el Taller de Gráfica Popular impulsó las calaveritas literarias en las que se podía medir el descontento social, escolar o laboral.

Un ejemplo de 1942, de la extinta revista Los Agachados, habla de los precios de las medicinas: “La muerte que no es tan tonta ya puso su botiquita”. En 1950, con su periódico El Apretado, Renato Leduc impulsó las calaveras sobre políticos y otros personajes de la vida pública.

Actualmente, advierte México Desconocido, las calaveras anónimas tienen menos presencia: “Cada vez que se festeja el Día de Muertos, su producción es menor y escasos sus escritores”, finaliza.

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