A pocas semanas del 2 de noviembre, millones de hogares en México comienzan a preparar el altar de muertos para honrar a sus seres queridos. De acuerdo con el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), las ofrendas pueden tener dos, tres o siete niveles: el de dos representa el cielo y la tierra; el de tres suma el inframundo, y el de siete simboliza los siete lugares que el alma debe atravesar para alcanzar su descanso.
Sin embargo, no existe un número obligatorio. El mismo ISSSTE explica que el altar adquiere distintas formas y cantidad de niveles según el lugar donde se realiza. En la misma línea, la antropóloga María Angélica Galicia Gordillo, del Instituto de Investigaciones Antropológicas (IIA) de la UNAM, sostiene que no está establecido cómo debe celebrarse, porque eso es particular de cada lugar del país.
En tanto, para la investigadora, adaptar la tradición es parte de lo que la mantiene viva: “Pensar que esta celebración debe mantenerse inamovible, no funciona”. Por eso, la altura de tu ofrenda puede seguir la costumbre de tu familia y de tu región.

Suscríbete a nuestro canal de Telegram y lleva la información en tus manos.
¿De dónde viene la idea de los niveles en la ofrenda de Día de Muertos?
Según UNAM Global, revista de la UNAM, para los mexicas la muerte era un proceso de transformación. En el Mictlán, lugar de descanso de las almas, los difuntos debían atravesar nueve niveles, guiados por un perro pardo que les ayudaba a cruzar el río inicial.
Con el catolicismo, esos rituales se fusionaron con Todos los Santos y los Fieles Difuntos. De ese sincretismo surgió el altar actual, dispuesto en niveles que, según la publicación, pueden simbolizar los escalones de la transición espiritual.
En tanto, el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI) enumera varios elementos esenciales: agua, para que las ánimas mitiguen su sed después del largo recorrido; sal, como símbolo de purificación, y velas y veladoras, para que encuentren el camino a sus antiguos lugares.

A su vez, se suman copal e incienso, flores, un petate para que las ánimas descansen, pan y retratos de los difuntos. Para los “muertos chiquitos”, también se colocan juguetes y dulces.
¿Cómo cambia la ofrenda de Día de Muertos en cada región de México?
Galicia Gordillo explica que la primera diferencia entre regiones está en lo que se ofrenda: en Oaxaca no pueden faltar los tamales en hoja de plátano; en Yucatán, la cochinita pibil, y en Michoacán destacan los adornos en los panteones. En Hidalgo, la celebración toma la forma del Xantolo.
Además, la antropóloga advierte que en las grandes ciudades las ofrendas son cada vez más pequeñas, con papel picado y flores de plástico, mientras que Xochimilco, Tláhuac y Milpa Alta, al sur de la Ciudad de México, conservan las formas más tradicionales.
Si vas a montar tu altar, prioriza la comida y las bebidas favoritas de tu ser querido: según la investigadora, eso es lo importante en este festejo.
adn Noticias. Te Hablamos con la verdad. Suscríbete a nuestro canal de WhatsApp y lleva la información en la palma de tu mano.





