Un juez federal emitió una orden que prohíbe a Perplexity AI seguir usando su navegador con IA Comet para realizar compras dentro de Amazon en nombre de los usuarios. El fallo marca un antes y un después en el debate sobre hasta dónde pueden llegar los agentes de inteligencia artificial cuando actúan en nombre de una persona sin el consentimiento de las plataformas involucradas.
Perplexity AI Inc. must for now stop using its Comet web browser agent to make purchases on behalf of shoppers from https://t.co/JHZxKhN4Fo Inc.’s online marketplace, a court ruled this week. https://t.co/pjIf8MmUCt
— Bloomberg (@business) March 10, 2026
La decisión, fechada el 9 de marzo de 2026, llegó luego de que Amazon detectara que Comet accedía a cuentas de sus clientes y ejecutaba compras de forma automatizada, sin que Amazon hubiera dado su visto bueno para ese tipo de operaciones. El gigante del comercio electrónico no tardó en llevar el caso a los tribunales, y esta semana obtuvo una victoria importante, al menos por ahora.
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El juez falló: Amazon ganó la batalla legal contra la IA
La jueza de distrito Maxine Chesney, del Tribunal de Distrito del Norte de California en San Francisco, determinó que Amazon presentó "evidencia sólida" de que el navegador Comet accedía a las cuentas de sus usuarios con el permiso de estos, pero sin la autorización de Amazon. Esa distinción legal es clave ya que el hecho de que un usuario le dé permiso a una aplicación no significa automáticamente que la plataforma donde opera esa aplicación también lo haya hecho.
La orden obliga a Perplexity a bloquear el acceso de Comet a las secciones protegidas del sitio de Amazon, incluidas las cuentas de suscriptores Prime, y también a eliminar toda la información de clientes de Amazon que haya recopilado hasta la fecha. Adicionalmente, el fallo incluye una pausa de siete días para que Perplexity pueda buscar una suspensión ante el Tribunal de Apelaciones del Noveno Circuito.
La jueza también señaló que Amazon probablemente sufriría un daño irreparable si no se intervenía, porque Perplexity había dejado claro que continuaría con su conducta en ausencia de medidas legales. No es un detalle menor: según los documentos del caso, Amazon contactó a Perplexity en cinco ocasiones distintas pidiéndole que dejara de acceder a su plataforma de forma encubierta, incluyendo una carta de cese y desistimiento enviada el 31 de octubre de 2025.
¿Qué hacía Comet que molestó tanto a Amazon?
El navegador Comet, desarrollado por Perplexity AI, permite a los usuarios pedirle a su asistente que busque productos en Amazon y realice las compras por ellos. A primera vista suena conveniente, pero el problema está en cómo lo hacía: según Amazon, Comet ocultaba la identidad del agente de IA al imitar la cadena de usuario del navegador Google Chrome, haciéndose pasar por un usuario humano. Además, una vez dentro de la cuenta, la herramienta transmitía información privada del usuario a los servidores de Perplexity para ejecutar las tareas solicitadas.
Amazon argumentó que esto no solo violaba sus términos de servicio, sino que también ponía en riesgo la seguridad de los datos de sus clientes, ya que los agentes de IA pueden operar dentro de sistemas protegidos que incluyen cuentas privadas con contraseña. El gigante del e-commerce también explicó que el tráfico generado por estos agentes automatizados complica sus operaciones de publicidad digital, porque debe ser detectado y filtrado antes de cobrarles a los anunciantes, quienes solo pagan por interacciones humanas genuinas.
La demanda original fue presentada el 4 de noviembre de 2025 ante el tribunal federal del Norte de California, y Amazon calificó la conducta de Perplexity como una violación a la Ley de Fraude y Abuso Informático (Computer Fraud and Abuse Act). La jueza Chesney coincidió con ese argumento, señalando que Amazon había incurrido en costos significativamente superiores al umbral de 5,000 dólares requerido para calificar como fraude informático, derivados del tiempo y recursos invertidos para desarrollar herramientas de bloqueo y detección del acceso no autorizado de Comet.
Por su parte, Perplexity defendió su postura alegando que las compras eran legítimas porque sus usuarios habían autorizado al agente para realizarlas en su nombre, y calificó la demanda de Amazon como una táctica de intimidación. La empresa también prometió seguir peleando por el derecho de los usuarios a elegir libremente qué inteligencia artificial quieren usar.
Este caso llega en un momento en que múltiples empresas tecnológicas desarrollan agentes de IA capaces de actuar de forma autónoma en internet. Amazon, por su parte, ya ha bloqueado el acceso a su plataforma a varios bots, incluyendo al agente de ChatGPT de OpenAI, mientras invierte en sus propias herramientas como Rufus, su asistente de compras integrado en el sitio y la aplicación.
Lo que este fallo deja en claro para el usuario común es que antes de darle acceso a tu cuenta de Amazon —o cualquier otra plataforma— a una aplicación de IA, vale la pena verificar si esa herramienta cuenta con el aval de la plataforma en cuestión. La comodidad de automatizar una compra no debe costar la seguridad de tus datos personales ni exponerte a consecuencias legales que, aunque no son tuyas directamente, terminan afectando la experiencia que tienes como consumidor.
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