El reverendo Jesse Jackson, reconocido defensor de los derechos civiles en Estados Unidos, murió a los 84 años, dejando un legado profundo en la lucha por la igualdad racial y social.
Fue colaborador cercano de Martin Luther King Jr., candidato presidencial demócrata en 1984 y 1988, y mentor de generaciones de activistas. Su trabajo impulsó la participación política de las minorías y la justicia económica en comunidades históricamente marginadas.
Además de su activismo, Jackson fundó organizaciones como Operation PUSH y la Rainbow PUSH Coalition, desde donde promovió igualdad de oportunidades, justicia social y defensa de los derechos humanos a nivel nacional e internacional.
En noviembre de 2025, la Rainbow PUSH Coalition informó que Jackson fue hospitalizado para recibir tratamiento por una enfermedad neurodegenerativa rara y grave, la parálisis supranuclear progresiva (PSP), que afectó su movilidad y deterioró progresivamente su salud.
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¿Qué es la parálisis supranuclear progresiva (PSP), la enfermedad que padeció Jesse Jackson?
La parálisis supranuclear progresiva (PSP) es un trastorno neurológico degenerativo poco común que deteriora de manera progresiva las áreas del cerebro responsables del control del movimiento, el equilibrio y los movimientos oculares y, actualmente, su prevalencia en la población general es de alrededor de 6 a 7 casos por cada 100,000 personas.
Esta enfermedad puede confundirse inicialmente con la enfermedad de Parkinson, diagnóstico que recibió Jesse Jackson en 2017 antes de que los médicos confirmaran que se trataba de PSP.
La parálisis supranuclear progresiva provoca rigidez muscular, dificultad para caminar y caídas frecuentes. Afecta la movilidad de los ojos, especialmente en movimientos verticales, y genera problemas para hablar y tragar. También reduce la capacidad de realizar actividades diarias de manera independiente.
A diferencia del Parkinson, la PSP progresa más rápido, combina síntomas cognitivos y motores, y requiere cuidados constantes. Los tratamientos disponibles no curan la enfermedad, pero buscan aliviar los síntomas, mejorar la calidad de vida y ofrecer apoyo neurológico y físico a los pacientes.
En el caso de Jesse Jackson, la parálisis supranuclear progresiva afectó su movilidad, lo que provocó que usara una silla de ruedas en sus últimos años de vida.
Reacciones y tributos tras la muerte de Jesse Jackson
Tras la muerte de Jackson, líderes políticos, activistas y figuras públicas expresaron su respeto y homenaje a su legado en derechos civiles.
La exvicepresidenta Kamala Harris destacó su papel en la igualdad racial, la justicia económica y la participación política de las minorías.
La familia lo recordó como un “líder servidor” cuyo compromiso con la dignidad humana inspiró a millones. Organizaciones de derechos civiles y líderes internacionales también resaltaron su capacidad para construir coaliciones diversas y generar cambios estructurales en la política estadounidense.
Su legado continúa siendo referencia para quienes luchan contra la discriminación racial y social en todo el mundo.
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