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UNAM
04 julio, 2020
Redacción ADN40
De punta

Advierte UNAM sobre riesgos a la salud del sargazo

Especialistas urgieron en la necesidad de remover estas macroalgas de playas y costas para que no dañen la fauna y flora local

El sargazo que llega masivamente al caribe mexicano desde 2014, contiene elementos como arsénico, cobre, manganeso y molibdeno, que en altas concentraciones pueden ser dañinos para la humanidad, la flora y fauna local.

  Rosa Elisa Rodríguez Martínez, de la Unidad Académica de Sistemas Arrecifales, del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la UNAM, con sede en Puerto Morelos, Quintana Roo llevó a cabo un estudio en el que destacaron que si bien algunos de estos elementos son nutrientes esenciales, otros pueden llegar a ser tóxicos.

En la investigación llevada a cabo entre 2018 y 2019, se analizaron 63 muestras de estas macroalgas en diferentes localidades y también encontraron aluminio, calcio, cloro, cobre, hierro, potasio, magnesio, fósforo, plomo, rubidio, azufre, silicio, estroncio, torio, uranio, vanadio y zinc, entre otros.

“El que más preocupa es el arsénico, pues se detectó en todas las muestras colectadas, y en la mayoría en concentraciones que superan los límites establecidos para consumo humano y animal”, destacó.

El sargazo empezó a arribar a las costas de Quintana Roo desde finales de 2014, intensificándose en 2015; en 2018 el volumen fue exagerado, su llegada continuó hasta septiembre de 2019, y después decayó.

La acumulación y descomposición del sargazo afecta severamente los ecosistemas costeros, las playas, arrecifes de coral, pastos marinos, manglares y posiblemente al acuífero, que es la única fuente de agua dulce en la región, alertó la experta.

“Es necesario encontrar formas adecuadas para su manejo, para que no deteriore nuestras playas ni otros ecosistemas costeros, así como el acuífero. Un manejo eficiente además evitará afectaciones a la economía de Quintana Roo, pues ha impactado en el turismo debido a su mal aspecto, mal olor y probable irritación en la piel”, dijo la universitaria.

Una forma de resolver este problema sería encontrar usos industriales para las macroalgas. Se exploran varias formas, como la elaboración de fármacos y alimentos de uso humano y veterinario, pero la presencia de elementos como el arsénico es una limitante.

Asimismo, se experimenta mezclarlo con resinas para producir diferentes materiales, como bloques de construcción, tapas de registros y de coladeras, o muebles para jardín, finalizó.

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sga

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