La presidenta Sheinbaum ha anunciado un ambicioso plan para construir nuevas rutas de trenes de pasajeros en México. La propuesta abre preguntas clave: ¿es esta la mejor forma de usar el dinero público en un país que recauda poco y gasta mal? Aunque los trenes son símbolo de modernización, en todo el mundo suelen ser deficitarios.
¿Tiene sentido apostar por el Tren Maya como proyecto mixto de carga y pasajeros, incluso sin estudios sólidos de factibilidad económica? Esta discusión nos enfrenta a una tensión central entre desarrollo, eficiencia y responsabilidad fiscal.




