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Menopausia más allá de los bochornos: síntomas y cómo cuidarte

El insomnio, la ansiedad, la niebla mental y el dolor durante las relaciones sexuales también pueden aparecer en esta transición. Voces de La Espuma de los Días explican por qué hablar de menopausia puede cambiar la manera de vivirla

Menopausia Conoce los síntomas de la menopausia y perimenopausia, cómo cuidar tu salud y cuándo consultar, con voces de La Espuma de los Días (Cuidados Iztapalapa | Facebook)

La palabra está ahí, pero el nombre no sale. Es el compañero de todos los días, la persona que conocemos perfectamente. Intentamos explicar algo en una reunión y, de pronto, perdemos el hilo. Después llega la preocupación: ¿qué me está pasando?

En otras mujeres, la primera señal es despertarse de madrugada y no volver a dormir. O sentir una ansiedad desconocida. O descubrir que las relaciones sexuales duelen y guardar silencio para no incomodar a la pareja.

La menopausia tiene muchas maneras de hacerse presente. Sin embargo, durante años la conversación se ha quedado en los bochornos y las bromas sobre el mal humor.

Con motivo del Día Mundial de la Menopausia, que se conmemora cada 18 de octubre, las conversaciones de La Espuma de los Días permiten mirar esta transición desde el cuerpo, la salud mental, la pareja y el trabajo. También dejan una pregunta: ¿cuántas mujeres están viviendo molestias que podrían atenderse, pero que han aprendido a soportar en silencio?

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¿Qué es la menopausia y cómo reconocer la perimenopausia?

La menopausia natural se confirma después de 12 meses consecutivos sin menstruación, cuando no existe otra causa que explique su ausencia. Generalmente ocurre entre los 45 y los 55 años, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La transición puede comenzar años antes. Ese periodo, conocido como perimenopausia, puede traer cambios en la menstruación, el sueño y el bienestar emocional. No tiene una duración idéntica para todas.

Por eso, esperar a que desaparezca la regla para preguntar por la menopausia puede dejar fuera una parte importante de la experiencia.

Mamen Díaz, cofundadora y directora de operaciones de SinReglas, explicó en el podcast que muchas mujeres recorren distintos consultorios buscando respuestas para molestias que viven por separado: problemas para dormir, fatiga, cambios emocionales o dificultades para concentrarse.

El reto es encontrar una atención que mire a la persona completa y valore qué está relacionado con la transición hormonal y qué necesita otra explicación.

Los síntomas de menopausia que suelen quedar fuera de la conversación

Los bochornos son conocidos. Otros cambios se cuentan menos, especialmente cuando afectan la intimidad o hacen que una mujer dude de sus capacidades.

Entre los síntomas que pueden aparecer se encuentran:

• Bochornos y sudoraciones nocturnas.

• Cambios en la frecuencia o cantidad de la menstruación.

• Dificultad para dormir.

• Cambios de ánimo, ansiedad o síntomas depresivos.

• Resequedad vaginal y dolor durante las relaciones sexuales.

• Molestias urinarias o incontinencia.

La intensidad varía: algunas mujeres tienen pocas molestias; otras ven afectadas sus actividades cotidianas. La experiencia de una mujer no sirve para descalificar la de otra.

En las entrevistas, Gabriela Rojas, fundadora y CEO de SinReglas, y Mamen Díaz insistieron en esa diversidad. Que una amiga haya atravesado esta etapa sin mayores dificultades no significa que otra esté exagerando.

Tampoco una lista de síntomas permite autodiagnosticarse. El cansancio, los olvidos o los cambios menstruales merecen una valoración que considere la historia clínica.

Niebla mental y ansiedad cuando una mujer deja de sentirse como ella misma

“¿Me estoy volviendo loca?” fue la pregunta que dio nombre a una de nuestras conversaciones. Detrás de la expresión hay una inquietud real: sentir que algo cambió sin entender por qué.

La doctora Gabriela Pellón Díaz, psiquiatra y psicoterapeuta, explicó que los cambios hormonales pueden influir en el funcionamiento cerebral y en el estado emocional. Algunas mujeres describen dificultades para encontrar palabras, concentrarse o mantener la agilidad que reconocían en ellas mismas.

La incertidumbre puede golpear la autoestima. Una dificultad en el trabajo termina convertida en un juicio personal: “ya no puedo”, “ya no soy capaz”.

Pellón señaló la importancia de informarse y buscar atención antes de llegar a un malestar profundo. También advirtió sobre la culpa que aparece cuando una mujer interpreta estos cambios como una falla propia.

En otra emisión, Gabriela Rojas amplió la mirada: esta transición puede coincidir con duelos, responsabilidades de cuidado, cambios de pareja o la salida de los hijos de casa. La salud emocional necesita considerar también esas circunstancias.

La tristeza persistente, la pérdida de interés y la dificultad para realizar actividades habituales requieren atención profesional, especialmente cuando se prolongan durante dos semanas o más, explicó Pellón. No es necesario esperar ese plazo si el malestar es intenso.

La menopausia también se vive en el trabajo

No recordar una palabra durante una presentación o llegar agotada después de una noche de insomnio puede convertirse en una preocupación laboral. Si además existe temor a las burlas, pedir apoyo resulta más difícil.

Mamen Díaz planteó que esta transición puede coincidir con un momento de experiencia y liderazgo profesional. Sin información ni acompañamiento, algunas mujeres terminan cuestionando su capacidad para continuar.

“No solo la menopausia es un tema de salud y bienestar, es un tema de participación económica, de liderazgo, de productividad, de derechos y de igualdad”, afirmó.

La respuesta de las organizaciones puede empezar con acciones concretas: capacitar a quienes dirigen equipos, facilitar el acceso a información confiable y escuchar solicitudes de apoyo con confidencialidad.

Una trabajadora debe poder pedir mejores condiciones para realizar sus tareas sin que su edad o su salud se conviertan en una etiqueta.

Sexualidad en la menopausia el dolor merece atención

Hablar de resequedad vaginal o de cambios en el deseo todavía provoca vergüenza. El silencio puede generar distancia: una mujer evita las relaciones porque le duelen y su pareja lo interpreta como rechazo.

Gabriela Rojas destacó la importancia de explicar lo que está ocurriendo y ampliar la idea de intimidad. El afecto, el contacto y la cercanía pueden construirse de distintas maneras, siempre desde el deseo y el consentimiento.

El dolor durante las relaciones sexuales merece consulta. Existen hidratantes vaginales, lubricantes y tratamientos locales que un profesional puede valorar según los síntomas y antecedentes. Las guías clínicas incluyen el estrógeno vaginal entre las opciones para determinadas molestias genitourinarias.

Hablarlo permite buscar soluciones. Soportar dolor para evitar un conflicto deja sin atender tanto la molestia física como lo que está pasando en la relación.

Marta Marcè y la menopausia desde los 26 años

La historia de Marta Marcè, nutrióloga y autora de Disfruta tu menopausia, recuerda que esta transición también puede llegar mucho antes de lo esperado.

En el podcast contó que entró en menopausia a los 26 años después de una cirugía por cáncer de ovario. Describió bochornos, resequedad, cambios en su cuerpo y dificultades para concentrarse.

“Tuve que enamorarme de ella”, compartió al explicar cómo transformó su relación con una etapa que tendría por delante durante muchos años.

Su testimonio ayuda a entender que algunas mujeres viven una transición abrupta, acompañada además por el impacto de una enfermedad y sus tratamientos.

Una precisión médica es importante: retirar el útero no equivale necesariamente a una menopausia inmediata si se conservan los ovarios. La extracción de ambos ovarios antes de la menopausia sí puede provocarla de forma inmediata.

¿Qué puedes hacer para cuidar tu salud en esta etapa?

Las conversaciones coinciden en la importancia de revisar los hábitos cotidianos. En la entrevista sobre el mapa de la menopausia, la doctora Adriana Barraza, fundadora de Soulgym, también puso sobre la mesa la necesidad de prepararse y buscar profesionales con formación en esta transición.

Estas son algunas acciones útiles para empezar:

• Cuida el descanso. Procura horarios regulares y un dormitorio cómodo y fresco. Si el insomnio persiste, coméntalo en consulta.

• Mantente en movimiento. Combina actividades que disfrutes con ejercicios de fuerza adaptados a tu condición física. Cuidar músculos y huesos también forma parte de esta etapa.

• Busca una alimentación suficiente y variada. Incluye verduras, frutas, leguminosas, proteínas y fuentes de calcio. Evita convertir cada cambio corporal en una razón para iniciar dietas extremas.

• Observa tus desencadenantes. Si notas que la cafeína o el alcohol empeoran tu sueño o tus bochornos, registra cuándo ocurre y revisa su consumo.

Estas medidas forman parte de las recomendaciones de autocuidado del Servicio Nacional de Salud británico (NHS).

Los hábitos apoyan la salud, pero tener síntomas intensos no significa que una mujer se haya cuidado mal. Puede necesitar tratamiento además de cambios cotidianos.

Terapia hormonal una decisión individual

Entre las recomendaciones de amigas, los suplementos y las promesas en redes sociales, es fácil encontrar respuestas que parecen servir para todas.

Gabriela Rojas y Mamen Díaz insistieron en consultar los beneficios y riesgos de cada opción según la historia clínica.

La terapia hormonal puede aliviar síntomas, pero su indicación requiere valorar antecedentes, edad, tipo de tratamiento y preferencias. También existen alternativas no hormonales.

Es importante evitar mensajes absolutos sobre hormonas y cáncer. Las guías clínicas distinguen riesgos según el tratamiento; la terapia combinada puede aumentar el riesgo de cáncer de mama. Los antecedentes personales y familiares deben revisarse en consulta.

El producto que le funcionó a otra persona no sustituye esa valoración.

¿Qué llevar a una consulta por menopausia?

Para aprovechar la cita, prepara un registro sencillo:

• Cuándo fue tu última menstruación y qué cambios has notado.

• Qué síntomas tienes, desde cuándo y con qué frecuencia.

• Cómo afectan tu sueño, trabajo, relaciones o actividades.

• Qué medicamentos, suplementos o productos utilizas.

• Tus antecedentes médicos y los familiares que conozcas.

Pregunta qué otras causas deben descartarse, qué opciones existen y cuándo conviene revisar los resultados del tratamiento.

Si aparece sangrado después de 12 meses sin menstruación, solicita valoración médica, aunque sea escaso o suceda una sola vez.

A lo largo de estas conversaciones, una necesidad aparece una y otra vez: poder decir “algo me está pasando” y encontrar a alguien que escuche.

Este 18 de octubre, hablar de menopausia también significa abrir espacio en las familias, los consultorios y los lugares de trabajo. Para que una mujer pueda reconocer lo que siente, hacer preguntas y recibir atención sin vergüenza.

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