La caída de Gertz: el reacomodo de poder que sacude a la FGR
Mario Maldonado revela que la salida de Alejandro Gertz Manero de la FGR fue el desenlace de una operación política impulsada desde Palacio Nacional, con un reacomodo total del aparato de justicia.
La salida de Alejandro Gertz Manero de la Fiscalía General de la República no fue una renuncia administrativa ni un movimiento de rutina. De acuerdo con el periodista Mario Maldonado, se trató del desenlace de una operación política que llevaba meses en marcha, cuidadosamente diseñada desde el más alto nivel del poder.
Según el columnista, la presión se activó desde septiembre, cuando Claudia Sheinbaum, a través de emisarios, pidió a Gertz que dejara el cargo. El fiscal se negó en dos ocasiones. Pero en la última semana, el cerco se cerró por completo.
El operador central del oficialismo, Adán Augusto López, acudió directamente a Palacio Nacional para “cerrar la pinza”. Esta vez, Gertz ya no tuvo margen de maniobra. Aceptó su salida a cambio de una embajada en un “país amigo”, como ruta de escape político.
Con Gertz no solo se va el fiscal: se desmantela todo su andamiaje de poder. Salen los titulares de las fiscalías especializadas en Anticorrupción, Delincuencia Organizada, Delitos Electorales, Derechos Humanos y Control Regional, desmontando la estructura que construyó desde 2019.
El factor que terminó de romper la relación entre Gertz y el gobierno, apunta Maldonado, fueron las filtraciones de expedientes sensibles que llegaron a medios de comunicación. Casos que comprometieron directamente al poder:
• el huachicol fiscal que salpicó a la Marina,
• el expediente de La Barredora en Tabasco,
• y las carpetas que involucran al empresario Raúl Rocha Cantú en redes de armas, narcotráfico y combustible.
En Palacio esas filtraciones se leyeron como una amenaza incontrolable. Ahora, la gran incógnita es qué hará Gertz con todo lo que sabe.
Maldonado es contundente: la renuncia de Gertz no marca un trámite administrativo, sino el acto final de un reacomodo de poder que inaugura una nueva era en la procuración de justicia, deja heridas abiertas y anticipa pugnas que apenas comienzan.
La salida de Gertz Manero expone con crudeza cómo se reconfigura el poder cuando la Fiscalía deja de ser un contrapeso y pasa a ser una pieza más del engranaje político. El mensaje es claro: la autonomía termina donde comienzan las filtraciones incómodas.
La pregunta que deja Maldonado no es menor: ¿qué tan peligrosa puede ser la información que hoy queda en manos de un exfiscal desplazado? Si los archivos se convierten en munición política, el verdadero conflicto apenas está por empezar.
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