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15 noviembre, 2019
Redacción ADN40
Salud

Hígado graso por obesidad y diabetes causaría cáncer de ese órgano

Se trata de la enfermedad hepática crónica más común a nivel mundial.

Debido a la creciente epidemia de obesidad y diabetes, en poco tiempo, la enfermedad por hígado graso no alcohólico podría llegar a ser la principal causa de cáncer en ese órgano y la primera de trasplante hepático.

  García Alba, especialista en nutrición clínica, explicó que el hígado graso es una enfermedad que se caracteriza por la acumulación de grasa en las células del hígado de individuos sin consumo significativo de alcohol ni de medicamentos, cuyo consumo implica daño en ese órgano.

Se trata de la enfermedad hepática crónica más común a nivel mundial, caracterizada por su posible evolución hacia la inflamación del hígado, cirrosis y cáncer, expuso.

Estudios recientes informan que las personas con enfermedades metabólicas, como obesidad, diabetes e hígado graso también padecen disbiosis, un desequilibrio en las cantidades y proporciones de los microorganismos que constituyen la microbiota intestinal, y que puede afectar entre otras funciones la regulación de almacenamiento de la grasa corporal.

“Una alimentación rica en grasas saturadas favorece la proliferación excesiva de bacterias llamadas firmicutes, asociadas a casos de obesidad. Por el contrario, una alimentación que incluye fibras solubles de manera habitual como las que contienen las frutas, verduras y semillas integrales, beneficia a las bacterias conocidas como bacteroidetes, identificadas con la prevención de sobrepeso”, especificó.

A pesar de su complejidad, la microbiota intestinal resulta muy vulnerable a cambios en el estilo de vida que podrían alterar su equilibrio sin que se notara de manera inmediata, aumentando así la posibilidad de desarrollar desórdenes metabólicos, pero también padecimientos como alergias, síndrome de intestino irritable y enfermedad inflamatoria intestinal, entre otros, dijo la especialista.

Señaló que los cambios en el estilo de vida, tienen un impacto en el estado de la microbiota. Desarrollar buenos hábitos alimenticios, hacer ejercicio y tener un buen manejo del estrés, junto con la consulta al especialista y apego al tratamiento, representan buenas alternativas para la prevención o atención del desequilibrio de las bacterias en el intestino, en personas con obesidad, diabetes e hígado graso.

García Alba añadió que este desequilibrio se manifiesta con diarrea a consecuencia de la infección o de la toma de antibióticos prescritos con o sin razón.

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