Entre 2006 y 2018 los presidentes intentaron resolver el problema de inseguridad con acciones de fuerza militar y policial, la cual dejó un saldo pavoroso de muertos, desparecidos; una crisis de derechos humanos, y una crisis social que aún se padece.
Aseguró que esta estrategia nunca se repetirá “jamás se pondrá en riesgo de manera irresponsable la vida, ni el prestigio de las fuerzas humanas. Ni se les utilizara para acciones inhumanas”.
Reiteró que lo ocurrido en Culiacán con la detención de Ovidio Guzmán, fue una verdadera prueba de fuego y se decidió liberar al implicado para evitar una masacre en la que habrían perdido la vida centenares de personas e inocentes.
“Podrán decir que se demostró debilidad pero nada vale más que la vida de las personas”, dijo.
La argumentación dijo está contenida en el Plan Nacional de Desarrollo, pero se refiere a la mejora de condiciones de vida.
“La nueva estrategia de seguridad publica pasa por la tolerancia cero, nos estamos dedicados a la búsqueda de los desaparecidos y no descansaremos hasta saber qué paso con los jóvenes de Aytozinapa”, enfatizó.
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