En marzo de este año, una historia llamó la atención como pocas: se trataba de Timmy, una ballena jorobada que encalló en costas de Alemania, en el mar Báltico.
En medio de la tensión que generó la imagen de ver a la ballena sin posibilidades de regresar a las profundidades, un par de millonarios decidieron financiar una campaña para ayudarla a regresar al mar y evitar que muriera en la costa.
En este equipo estuvo Sergio Bambarén, que según información del New York Times, tenía experiencia en cinco rescates de ballenas previos. Él sabía qué hacer, así que sumergió la cabeza y comenzó a cantarle; él asegura que el cetáceo entendió que estaban ahí para ayudarle.
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¿Qué pasó con el fenómeno de la ballena Timmy?
Todos los días, cientos de personas se acercaban a calle de la isla de Poel que daba hacia donde se encontraba Timmy semisumergida, casi inmóvil en el agua. Mientras la ballena parecía esperar ayuda, en tierra, los habitantes de la zona de inmediato comenzaron una campaña para exigirle al gobierno local acciones para ayudar al animal.
Fuera del agua, Timmy se convirtió en una celebridad, y uno de los momentos de más esperanza fue cuando logró liberarse, pero luego se volvió a atascar. Ante esta situación, el gobierno alemán consideró sacrificarla “por razones humanitarias”, pero la idea rápidamente fue descartada.
Poco después, se aprobó la intervención de un par de millonarios, entre ellos Walter Gunz, fundador de una cadena alemana de tiendas de electrónica. El trabajo rindió frutos y se logró el rescate de Timmy.
El rescate de Timmy
A finales del mes de abril, en equipo de especialistas encabezado por Bambarén logró arrastrar a Timmy con una manguera de incendios blanda hasta una barcaza de transporte. Pasó por un canal que los rescatistas habían cavado para ella, y pudo pasar sin sufrir ningún daño.
El plan original era liberar a Timmy lejos, en las costas del Mar del Norte frente a Noruega, pero esto no ocurrió así, para sorpresa de muchos, pues el cetáceo fue liberado frente a las costas de Dinamarca.
Después de la liberación de Timmy, no hubo señales de la ballena por al menos dos días, luego uno de los rastreadores mostró que había hecho varias inmersiones profundas, incluyendo una de casi 150 metros.
En los cuatro días siguientes, el cetáceo recorrió 250 kilómetros en los cinco días siguientes, pero en el séptimo día, algo ocurrió: el rastreador dejó de funcionar.
Timmy encalló y murió
Hace dos semanas, el cadáver de una ballena jorobada apareció en la isla danesa de Anholt, ubicada entre Dinamarca y Suecia. El tabloide alemán Bild publicó una fotografía de un grupo de gaviotas comiéndose los restos del animal con una pregunta que desató consternación entre el público alemán: “¿Se están comiendo a Timmy?”, mientras especialistas destacaban que era muy probable que fuera otra ballena y no el amado Timmy.
Poco después se confirmó que aquella ballena sin vida sí era Timmy, pues se encontró el aparato de rastreo sobre el lomo del animal. Autoridades señalaron que no había planes de retirar el cadáver hasta que se realizara la necropsia correspondiente.
Pidieron a los pobladores porque al tratarse de un cadáver en descomposición, había riesgo de que se transmitieran enfermedades a humanos, además de que había riesgo de explosión.
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