Las lluvias renuevan el jardín, pero también sacan de su escondite a caracoles y babosas que, con la tierra húmeda y las noches más templadas, salen a buscar comida y refugio, y pueden devorar plántulas recién brotadas y las hojas más tiernas de lechugas, acelgas, coles, hierbas aromáticas y plantas de ornato.
Los daños que provocan en el jardín son fáciles de reconocer, ya que suelen dejar agujeros de forma irregular, bordes mordisqueados o plantas enteras cortadas casi a ras de tierra, además de un rastro de mucosidad brillante que no dejan otros bichos como las orugas. Cuando llueve varios días seguidos, el problema tiende a agravarse, porque el suelo tarda más en secarse. Pero, ¿qué se puede hacer para evitar que dañen el jardín?
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¿En qué consiste la trampa de la cerveza contra los caracoles?
La clásica trampa con cerveza puede rendir bien en zonas donde la actividad de los caracoles es alta. El truco consiste en enterrar un recipiente hasta que su borde quede apenas por encima del nivel del suelo, llenarlo con cerveza —o una mezcla casera de agua, azúcar y levadura— y ponerle una tapa elevada, para que la lluvia no la inunde. El aroma que despide la fermentación atrae a estos pequeños moluscos, así que hay que vaciarla y volver a cargarla cada día. Si hay mascotas cerca, mejor estar atento a que no la beban.
Otra táctica sencilla consiste en dejar de noche una tabla mojada, una maceta acostada o media cáscara de toronja cerca de las plantas afectadas. Al día siguiente, con solo levantar el refugio, aparecen los caracoles agrupados debajo, listos para recolectar. Otra técnica que funciona es salir justo después de que llueve, con linterna, guantes y unas pinzas, e ir juntando los ejemplares en un recipiente con agua y jabón, repitiendo la ronda varias noches seguidas.
Es importante mencionar que quitar la humedad es clave para evitar la presencia de caracoles y babosas. Para ello, se recomienda regar temprano por la mañana y apuntar el agua a la base de cada planta. Asimismo, conviene sacar del jardín todo lo que les sirva de refugio —tablas, piedras, maleza, macetas dadas vuelta, hojas mojadas acumuladas— y trabajar el terreno para que drene mejor, dejar más espacio entre las plantas y podar las hojas de abajo, así circula más aire y quedan menos escondites disponibles.

¿Por qué no se debería usar sal para eliminar caracoles del jardín?
Un error frecuente en jardinería es tirar sal directamente sobre la tierra, algo que la guía desaconseja porque daña las raíces y eleva la salinidad del suelo. Tampoco conviene apostar todo a remedios caseros como cáscara de huevo, café o ceniza: pueden servir en ciertas condiciones, pero pierden fuerza apenas se mojan.
Cuando la plaga ya es difícil de controlar, lo mejor es recurrir a cebos, siempre siguiendo al pie de la letra lo que indica la etiqueta y manteniéndolos lejos de niños y mascotas. Y ante la duda, siempre es mejor consultar con un profesional.
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