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¿Por qué piden matar a las iguanas congeladas en Florida? La razón

Las autoridades han recomendado matar a las iguanas congeladas que aparecieron en Florida para y controlar así la expansión de esta “especie invasora”

La inusual ola de frío provocó la aparición de miles de iguanas congeladas en Florida y desató un conflicto entre la compasión ciudadana y las necesidades de control ambiental. Pese a que muchos vecinos intentan reanimar a los reptiles caídos, la Comisión de Conservación ha sido tajante al instruir que se debe matar o eliminar a estos ejemplares para frenar su expansión como “plaga invasora”.

¿Qué debo hacer si encuentro una iguana congelada?

Detrás de la aparente inercia de estos reptiles, la advertencia de la Comisión de Conservación de Pesca y Vida Silvestre de Florida desafía el instinto humanitario: el “rescate” doméstico constituye un riesgo de seguridad latente. Los expertos subrayan que introducir estos especímenes en vehículos o viviendas es un error crítico; el calor artificial no solo las reanima, sino que reactiva sus mecanismos de defensa instintiva. Al despertar del letargo, la reacción no es de gratitud, sino de extrema hostilidad, transformando un entorno cerrado en un escenario de riesgo donde coletazos y mordeduras amenazan la integridad física de los residentes.

El marco jurídico estatal trasciende la simple disuasión y delega en el ciudadano el control de esta plaga. Catalogada como una especie invasora causante de daños estructurales y desequilibrio ecológico, la normativa faculta a los propietarios para eliminar los ejemplares en sus terrenos sin necesidad de trámites burocráticos. Sin embargo, la ley traza una línea ética infranqueable: la ejecución debe ser inmediata y certera. El código penal establece que cualquier método que prolongue el sufrimiento no se considera control de plagas, sino crueldad animal punible.

Para quienes optan por no ejercer esta potestad letal, la normativa es inflexible: trasladar una iguana viva a parques o áreas públicas no es un acto de liberación, sino una violación directa de las leyes ambientales de Florida. Sumado al riesgo sanitario por la posible transmisión de salmonela, la directriz oficial se resume en una pragmática inacción: si no se va a eliminar al animal, debe permanecer en el sitio, dejando que la naturaleza decidan su suerte.