Comentan que la Primera Guerra Mundial comenzó por aburrimiento, orgullo, vanidad y nacionalismo destructivo, que dejó 15 millones de muertos, desató la Segunda Guerra Mundial con el Nazismo y devastó Oriente Medio y provocó la caída de Europa como hegemonía, por su caída económica y emergen los EEUU como gran potencia. También abordan casos como la “Guerra del Fútbol” entre El Salvador y Honduras en 1969, detonada por un partido pero con raíces en tensiones migratorias. Repasan la Guerra del Peloponeso, donde Esparta y Atenas pelearon tanto que perdieron Grecia ante Macedonia, y nos hablan también de la Guerra de las Malvinas, impulsada por Galtieri para avivar el nacionalismo donde las tierras eran argentinas pero la población inglesa y terminó sin resolución. También revisan la Guerra de Irak, después de la caída de las Torres Gemelas.
Concluyen que llegar a la guerra refleja negociaciones fallidas y que hoy seguimos ante expectativas de violencia, “un paso hacia los infiernos”, dice Quintanilla.




