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15 febrero, 2021
Redacción ADN40
Salud

¿Se puede usar oxígeno industrial para enfermos de la COVID-19?

El uso de oxígeno industrial afecta los pulmones de las personas que padecen COVID-19, aquí te lo explicamos

La carencia de oxígeno medicinal en México, ha ocasionado preocupación entre la población; al grado que muchas personas han recurrido a diferentes “soluciones” que ven en redes sociales, tal fue el caso de las bombas de pecera, sin embargo ésta, al igual que el oxígeno industrial, en lugar de ayudar pueden ser acciones sumamente peligrosas para pacientes diagnosticados con COVID-19.

Tanto el oxígeno médico como el industrial se obtienen del aire de la atmósfera, pero para conseguirlo y almacenarlo en tanques estos deben de pasar por varios procesos, para ello se debe comprimir, filtrar y enfriar el aire; en esta etapa se hace la separación entre el oxígeno y el nitrógeno.

El docente del Departamento de Química Orgánica de la UNAM, Carlos Ruis Alonso, explica que la principal diferencia entre el oxígeno industrial y el médico es que el segundo necesita el 99.9% de pureza por eso debe estar prefiltrado para evitar bacterias, asimismo debe estar libre de cualquier tipo de gases como el monóxido y dióxido de carbono, vapor de agua e hidrocarburos.

En el caso del oxígeno industrial no hay riesgo de que contenga otros contaminantes, porque se utiliza en procesos de combustión. Ruis Alonso, añade que “utilizar el oxígeno industrial con fines médicos quizá ayudaría a resolver el problema de manera momentánea, pero si su empleo es frecuente podría traer efectos secundarios como irritación pulmonar”.

Teóricamente, un tanque de oxígeno médico grande tiene cerca de 12 kilos o seis metros cúbicos de oxígeno, suficiente para tres o cuatro días, dependiendo del flujo que requiera el paciente diagnosticado con COVID-19. La administración de estos tanques se regula con dos válvulas, un manómetro de alta y baja presión, con la que se nivela la cantidad de oxígeno que se desea.

Normalmente, el oxígeno se transporta en forma líquida, a temperatura de 185º C bajo cero; los diferentes distribuidores lo almacenan en tanques criogénicos, en estos cabe alrededor de un metro cúbico de oxígeno líquido, equivalente a mil 300 kilos con el que se rellenará aproximadamente 100 tanques grandes.

En México hay dos compañías, INFRA y Praxair, que producen la mayor parte del oxígeno médico que se distribuye en el país; sin embargo, no se cuenta con la infraestructura necesaria para producir lo suficiente, incluso los tanques utilizados para el almacenamiento debe cumplir con ciertas especificaciones, como paredes de acero grueso y un fondo redondeado que resista la presión; así como un capuchón que protege la válvula.

Rellenar un tanque es un proceso lento, pues el líquido se debe convertir en vapor. Recuerda que la CDMX ofrece algunos puntos gratuitos para rellenar los tanques de oxígeno; asimismo el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) cuenta con un programa para dar tanques de oxígeno sin costo consulta cómo tramitarlo.

Ante esto, Ruis Alonso considera que una de las alternativas son los generadores de oxigeno, que pueden pueden producir de uno a cinco litros por minutos, “para una persona con problemas para respirar o con efectos de la COVID-19 son suficientes dos litros por minuto; en casos graves, se requieren tres o cuatro litros de oxígeno”, es decir, solo necesitan un oxigenador”.

Estos equipos utilizan un sistema con el que se puede trabajar durante el día y la noche. El inconveniente es que no se fabrican en México y dado el contexto actual, sus precios han aumentado de forma extraordinaria.

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