inklusion.png Sitio accesible
adn bueno
Breaking News

Cuando la autoridad se descarrila: tragedia y responsabilidad política

Humberto Musacchio critica que el descarrilamiento del Tren Interoceánico expone la falta de previsión, la asignación de responsabilidades a personas sin la experiencia adecuada y la renuncia a la rendición de cuentas.

descarrila tren Oaxaca
Humberto Musacchio critica que el descarrilamiento del Tren Interoceánico|Reuters

En “La autoridad se descarrila”, Humberto Musacchio arremete contra la gestión de la obra del Tren Interoceánico tras el reciente accidente que dejó al menos 13 muertos y decenas de heridos en Oaxaca, señalando que el siniestro no es un hecho fortuito sino el resultado de decisiones políticas mal planteadas.

Para el columnista, la tragedia revela una combinación de imprevisión, incompetencia y, de fondo, corrupción. Uno de los ejemplos más claros, escribe, es que la supervisión de un proyecto de ingeniería de esa magnitud se confió a personas sin la experiencia técnica necesaria, entre ellas el hijo del expresidente, quien actuó como supervisor honorario de la construcción, un cargo sin atribuciones técnicas claras.

Musacchio apunta que asignar tareas de ingeniería a quienes carecen de formación especializada, así como encargar la obra a instituciones sin la expertise adecuada para proyectos de esta envergadura, fue un error flagrante. Ese enfoque podría haber contribuido a fallas en estudios, supervisión y calidad de materiales —problemas que ya han sido señalados incluso por auditorías y expertos—, lo que terminó en un descarrilamiento que se veía venir.

El columnista no se detiene en la técnica: señala que este tipo de obras emblemáticas suelen convertirse en símbolos políticos antes que en infraestructuras funcionales. Y cuando la política se antepone a la técnica, advierte, la autoridad se desdibuja y pierde credibilidad.

La columna de Musacchio deja en claro que las tragedias evitables son las más inaceptables. Cuando decisiones de Estado se toman con base en lealtades personales o cálculo político en lugar de criterios técnicos, el resultado no solo es desastre material, sino también desgaste de confianza pública.

El descarrilamiento del Tren Interoceánico no puede leerse solo como un accidente: es un reflejo de prioridades mal calibradas, donde la urgencia de cumplir con símbolos de gestión eclipsa la responsabilidad de proteger vidas. La autoridad, para mantenerse creíble, necesita demostrar que sabe asignar funciones, exigir pericia y rendir cuentas cuando algo sale mal. Sin eso, la autoridad no solo se descarrila: se deslegitima.

adn40 Siempre Conmigo. Suscríbete a nuestro canal de Telegram  y lleva la información en tus manos.

LO MÁS VISTO