El libro narra la historia de Odran Yates y los abusos de clérigos en contra de los niños.
En Irlanda, en los años 1950 se consideraba una gran honor que hubiera un sacerdote o una monja en la familia.
En entrevista comenta que, después de este libro, sintió que no había agotado todos los recuerdos de su niñez y todos los pensamientos que tenía sobre su propio país y que quedaba mucho por sacar, de lo que resultó una novela más larga, “Las furias invisibles del corazón”.