La reacción ante una crisis revela las prioridades de un movimiento. En el caso de Morena, las acusaciones sobre financiamiento ilícito en Sinaloa representan un riesgo de seguridad nacional; sin embargo, el partido parece optar por expandir el conflicto, trasladándolo a terrenos electorales en Chihuahua y al señalar a la gobernadora Maru Campos.
Al politizar temas tan sensibles como la operación de agencias de inteligencia y la seguridad nacional, se prefiere la movilización política sobre la responsabilidad institucional.
El panorama no es de incertidumbre, sino de una crisis de dimensiones profundas. No distinguir entre las responsabilidades de gobierno y los intereses partidistas ignora la gravedad de que un escándalo regional escale a nivel nacional.
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