En una secundaria pública mexicana, los exámenes suelen tener entre 11 y 14 preguntas por materia, principalmente de opción múltiple y aplicadas en papel; las evaluaciones orales son poco frecuentes.
La prueba PISA se aplica en computadora y busca medir habilidades que van más allá de acreditar un grado escolar, como la comprensión lectora, el análisis de textos y la resolución de problemas en matemáticas y ciencias.
Especialistas señalan que el formato de una prueba no determina por sí mismo los resultados y plantean recuperar evaluaciones propias de México, eliminadas anteriormente, para medir de manera más precisa el avance del sistema educativo.



